Cristina y sus mensajes desde el bar

La Presidenta parece encerrada en un entorno cada vez más reducido, producto de un mes de malas noticias. Su discurso refleja una distancia de la realidad.

Como decía Antonio Machado a través de Juan de Mairena, “el principal deber de un político es la fidelidad a su propia máscara”. Cristina debe entender que no está en un bar, la Presidenta debe ejercer de tal.

Muchos criticamos, hace años, los exabruptos de Elisa Carrió cuando calificó al gobierno kirchnerista de “fascista”; no lo es: se trata de un gobierno democrático, autoritario, con vocación hegemónica e intolerante, pero no es fascista. Tampoco Carlos Pagni, el periodista de La Nación es nazi, ni Osvaldo Pepe, de Clarín, es Menguele.

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