El Rally Dakar 2012 recaló en Copiapó en su primera parada en Chile y el campamento que moviliza a unas 2.500 personas se instaló, al igual que el año pasado, en un enclave rodeado por imponentes cerros que alimentan con hierro a la economía del país y que es sacado día a día de las profundidades de la tierra por hombres, como los que hoy fueron olvidados: los mineros.
Hace casi un año, en este mismo lugar, en este campamento Dakar, el visitante era recibido por una réplica de la famosa cápsula que meses antes había sido el brazo salvador para “los 33” hombres que quedaron atrapados 700 metros bajo tierra durante casi tres meses en la mina San José, a escasos 5 kilómetros de este lugar.
Aquella cápsula de hierro, estrecha y pintada para la ocasión de azul, rojo y blanco -colores de la bandera chilena- y un cubículo cerrado, en el que se proyectaban imágenes de lo que sucede en las entrañas de la tierra eran casi la máxima atracción, porque el papel estelar estaba reservado para los protagonistas de aquella historia.
Durante aquel día, siempre bajo un sol abrasador, y entre las corridas habituales del `Mundo Dakar`, once de estos hombres eran paseados por todo el campamento para que vieran de qué iba la cosa, aunque en realidad parecía todo lo contrario: todos debían verlos a ellos como la máxima atracción.
“Ahora vamos para allá, pero antes pasamos por acá...Venga usted señor, que por ahí no es”, les decía una mujer que oficiaba de guía turística, que más que pasearlos parecía arrastrarlos.
Aquellos hombres merecieron una medalla de la organización del Dakar por su ejemplo de vida y uno de ellos pronunció un discurso sobre el escenario, en el que diariamente el director deportivo de la prueba le habla a los pilotos.
En su discurso llegó a comparar a los competidores con ellos mismos y los instó a seguir el “ejemplo de hermandad” que tan unidos los había mantenido en la mina hasta que fueron rescatados, el 13 de octubre de 2010.
Hoy nadie recuerda esas palabras ni a los ilustres visitantes del año anterior, y ni siquiera los inmensos cerros que rodean esta aldea nómade los recuperaron del olvido.
Ya se lo dijo a Télam Pablo Rojas, uno de “los 33” aquel día de enero: “Es difícil seguir adelante, cuando volvés a la vida todos te saludan, todos te conocen. Es un cambio muy brusco, no es fácil, pero después… ¿Qué?".
El Dakar en Copiapó, el campamento de los héroes olvidados
El año pasado los 33 mineros chilenos fueron los invitados de honor en el campamento del Dakar. Hoy nadie recuerda esas palabras ni a los ilustres visitantes del año anterior, y ni siquiera los inmensos cerros que rodean esta aldea nómade los recuperaron del olvido.