No granizó, tampoco llovió. El cielo estaba celeste, mezclado apenas con alguna nube, como si hubiera sido un mensaje de que la tarde estaría teñida de celeste y blanco. Es que los hinchas argentinos coparon el Rugby Park Stadium de esta ciudad y lo transformaron en una verdadera fiesta. Parados y abarrotados en un tribuna, esparcidos también en las cabeceras, que eran lomas de césped. Todo argentino en Invercargill, a donde había 5000 compatriotas.
Disfraces, caras pintadas, máscaras de Puma, pelucas. Todo vale para alentar a la Argentina. Locales otra vez, de nuevo con el apoyo de los neocelandeses. El país expresado en banderas. Cada hincha intentó llegar más temprano para poder desplegar sus estandartes. Apenas un puñado de rumanos hacía fuerza por los europeos.
Al Rugby Park Stadium asistieron 12.605 espectadores. Fue una postal mucho más romántica del rugby que la de la semana pasada cuando los Pumas perdieron ajustadamente ante Inglaterra en el Otago Stadium, una cancha hecha a nueva y totalmente techada. Aquí, había sólo una tribuna con asientos. Luego, en las laterales los argentinos se mezclaron en una suerte de tribuna popular y, en las cabeceras, utilizaron las lomas de césped, cuyo precio era de 33 dólares neocelandeses, unos 130 pesos.
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Cerca de 5 mil argentinos alentaron a Los Pumas
En Invercargill, la victoria de los Pumas se vivió como una gran fiesta albiceleste con 5000 compatriotas en la tribuna; banderas, color, disfraces, matizada con Soda Stéreo y Los Fabulosos Cadillacs, que se escuchaba por los parlantes del estadio.