El frustrado aumento del 41,3% en el salario mínimo vital y móvil (SMV) que reclamó Hugo Moyano representaba mucho más que un simple porcentaje. Un abogado laboralista, veterano en estas lides, lo explica gráficamente: "Si la CGT pedía un ajuste de entre el 20 y el 25%, significaba que estaba dispuesta a negociar; si llegaba al 30%, iba al choque con Cristina".
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