Richard Clarkson, un reconocido diseñador neozelandés, creó este fantástico asiento llamado Cradle. La pieza puede ser utilizada tanto en espacios interiores como al aire libre, hace que uno se sienta muy cómodo y hasta le de sueño.
El soporte tiene forma semi-redonda, por ello puede moverse como una mecedora. Está enteramente realizado en madera natural y su interior está recubierto por una superficie acolchada.
Acunarse suavemente en el Cradle hará que grandes y chicos se calmen, puedan dormir una siesta e incluso vivencien un regreso a la primera infancia.
Ideal para poner en el jardín en verano y relajarse a la sombra de un árbol a leer, ¿no?