Cambio, cambio, ¿quién quiere cambio?

Hoy es un día de fiesta para la democracia. El sistema elegido por todos se consolida, comienza un nuevo ciclo, viene el cambio. Bueno, en realidad no viene ningún cambio. Siguen los mismos que hasta ayer estaban.

La importancia del cambio es inversamente proporcional a la importancia de los discursos sobre el cambio. Una de las cosas que nadie se anima a modificar es el palabrerío sobre la conveniencia de modificar todo.

Mirá la columna de Hugo Caligaris en La Nación