En invierno, en su Jujuy natal, la líder de la agrupación Tupac Amarú, Milagro Sala, suele usar su sweater coya o un polar gris Columbia. En verano, en cambio, cuando veranea en Punta del Este, Milagro opta por un look más sofisticado.
El fin de semana pasado, durante el recital de Charly García en el Conrad, un lector de Perfil vio a Sala entre la audiencia junto a su familia.
En la ciudad donde veranea Marcelo Tinelli y Valeria Mazza, Sala abandonó sus chombas holgadas en tonos neutros y, en cambio, eligió un traje de dos piezas, saco y pantalón, de color gris. Además, dejó caer su pelo prolijamente sobre los hombros, un detalle que antes parecía no atender en sus actos públicos.
Milagro fue vista cuando esperaba a que comenzara el recital del aclamado músico de rock nacional. Tomaba la mano de su marido, que estudiaba cuidadosamente el predio, mientras una familiar que los acompañaba se maquillaba en su asiento. ¿Maquillaje? No, gracias. Sala jamás fue vista con una gota de rimmel o un toque de rouge. Ni siquiera en la entrega de premios Podestá a la trayectoria, donde optó por usar una campera de cuero marrón arriba de su chomba blanca y una vincha recogiendo se cabello hacia atrás.
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