La verdadera tragedia norteamericana no es que haya ocurrido otra de esas masacres que de tanto en tanto ensombrecen la historia de este país. La verdadera tragedia es que esta masacre, a diferencia de las anteriores, no ha unido a los norteamericanos, haciéndoles sentirse un solo pueblo, sino que continúan la controversia y las acusaciones.
La mirada internacional de José María Carrascal en El País.
El derecho a discrepar
Tras la masacre en Arizona, el pueblo norteamericano se dividió. Nada más ocurrir el atentado, la izquierda norteamericana apuntó el Tea Party y a Sarah Palin como inductores morales del mismo, obviando los muchos indicios de la inestabilidad mental del autor del mismo, confirmadas posteriormente.