Crocante tibio de manzanas y peras con helado de crema

Nada más delicioso que el dulce sabor de estas frutas combinadas en una típica receta de la gastronomía inglesa. Esta semana María Urrutigoity te enseña a preparar un postre colmado de riquísimos contrastes y que se funde en la boca junto con el helado. Una propuesta ideal que funciona como final para cualquier comida.

Por María Paz Urrutigoity

Crocante tibio de manzanas y peras  con helado de crema

Rendimiento: 8 a 10 porciones

Ingredientes:

Para la base

- 4 manzanas verdes
- 4 peras
- 1 cucharada de jugo de limón
- media taza de nueces
- ¼ taza de pasas de uva (opcional)
- Media cucharadita de canela
- 1 cucharadita colmada de jengibre rallado
- 50 cc de coñac, jerez o vermut
- 4 cucharadas bien panzonas de azúcar negra
- 4 cucharadas bien panzonas de azúcar común
- 50 gr de manteca

 

Para el struesel

- 75 gr de harina
- 75 gr de avena
- 150 gr de azúcar
- 150 gr de manteca en cubitos muy fría
- 70 gr de almendras picadas

- 8 bochas de helado de crema.
- Menta para decorar

 

 

Elaboración: Para preparar la base, se pelan las manzanas y las peras, se cortan en cubitos de 1 cm aproximadamente (¡no hace falta que los midas con regla!) y se reservan en un recipiente, tapadas con agua y el jugo de limón, para evitar que se oxiden mientras preparamos el resto de los ingredientes.

Se pican las nueces en trocitos medianos, se mezclan con las pasas de uva y se reservan.

Se lleva a fuego fuerte un wok, olla o sartén  (lo que tengas a mano, pero ¡ojo!, que sea bien grande para que se cocine todo rápido, sino, te va a quedar  un puré).

Se incorpora la manteca, y una vez que esté derretida, se agregan las manzanas y las peras, previamente coladas para que no les quede nada de agua, y se saltean durante tres minutos.
Se añaden los dos tipos de azúcar y se cocina unos minutitos más hasta que se disuelva el azúcar y las frutas “caramelicen”.

Se agrega la bebida que hayas elegido, lejos del fuegooo … ¡y con cuidado! Porque es probable que salga una llamarada (aprovechá para sentirte un verdadero chef) Se deja cocinar unos instantes para que evapore el alcohol y se añaden a  último momento las nueces, la canela y el jengibre. Se deja enfriar y se pasa esta mezcla por un colador, a fin de liberar el exceso de líquido y el mismo se reserva para preparar una salsita.

Se llama struesel, a unas exquisitas roquitas crocantes que cubren este postre. La clave para que salgan perfectas, es que la manteca esté bien fría en todo momento. Para esto, procurá tener tus manos bien frías en todo momento.

Se colocan todos los ingredientes, excepto las almendras, en un bowl y con la punta de los dedos se trabaja haciendo un arenado. Se agregan las almendras y se reserva en la heladera hasta que esté bien frío.

En una pirex o fuente para horno, se vuelca la preparación de las peras y las manzanas y se presionan con una cuchara para que quede compacto. Arriba, se cubre con el struesel y se lleva a cocinar a horno a temperatura media hasta que la superficie esté doradita.

Mientras, se coloca el jugo que reservamos de la cocción de las frutas en un jarrito y se hierve hasta que espese (¡y se forme una salsita!).

 

Se deja entibiar el crumble y se sirve acompañado con una bocha de  helado de crema, la salsa y, si tenés menta a mano, unas hojitas para dar una nota de color al plato.

Tips

  • El azúcar negra se compra en cualquier supermercado o dietética. Si no tenés a mano, la podés reemplazar por azúcar común.

  • Además de las peras y las manzanas, podés preparar esta receta con duraznos, ciruelas, cerezas, bananas o combinarlas entre sí.

  • Para entibiar el postre podés usar el microondas pero… ¡muuucho cuidado!, sólo entibiarlo, porque si se calienta se puede ablandar el crocante de arriba.


 

 

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Por Sandra Calvete *

Maridaje

 

La Manzana, para algunos tentación, para otros pecado, a veces querida y otras veces odiada (por las que vivimos a dieta). Tantas virtudes que debemos ser generosos a la hora de maridarla. Para esta opción elegí Chardonnay, con una carga de acidez interesante que se  compensa o equilibra con lo dulzura en boca; esas notas propias de este varietal cómo cítricos, miel, manzana, frutas tropicales. Si ha pasado por madera, la barrica quizás le de ese aporte de notas como la de  frutos secos. ¡Exquisito!

Si no sos experto/a en encontrar todos estos aromas no te preocupes, simplemente animate a disfrutar, poco a poco si practicas, vas a aprender a reconocer diferentes caracteres.


Otra opción acertada es armonizar este postre con vinos de cosecha tardía, los hay de Viogner, Semillón, Torrontés y más, cuya característica principal es esa amabilidad y dulzura debido a la concentración de azúcar. Los precios de estos vinos van desde los 22 pesos en adelante.
Siempre está la propuesta para los más osados, si te gusta  probar cosas distintas, apostá al Viogner Fortificado, con un precio aproximado de 79 pesos y una cuota de alcohol más interesante.


Comer beber y compartir…. ¡que más querés!

 

* Coodinadora Académica, Escuela Argentina de Sommeliers

Edición y producción: Adrián Lira

 

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Edición y producción: Adrián Lira

 

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