Néstor Kirchner sorprendió a todos. Cuando todos esperaban que hablara de política partidaria dijo que "no pasan a la historia los que especulan" y anunció que iba a hablar de la inseguridad. Entonces se dio vuelta, levantó la voz y le habló directamente a Daniel Scioli. "Le pido al gobernador que diga quién le ata las manos para no solucionar la inseguridad en la provincia. Estamos dispuestos a ayudarlo. Pero hay que hablar con nombre y apellido para que no haya malentendidos", agregó. Scioli, en silencio sobre el escenario, trató de contener una inocultable mueca de incomodidad.
Eran las 18.55 de ayer, en el acto de lanzamiento de una agrupación de intendentes peronistas, en La Boca, cuando el ex presidente arrancó con un inesperado y duro discurso, centrado en reprender en público al gobernador, pedirle que no tuviera "miedo" y exigirle que "hable con claridad" sobre "el problema de la inseguridad" en la provincia de Buenos Aires.
La semana pasada, Juan Ignacio Buzali, el esposo de Carolina Piparo, la mujer embarazada baleada en una salidera bancaria en La Plata, había dicho que Scioli le confesó que tenía "las manos atadas". Una frase que causó especial revuelo y que el gobernador nunca desmintió.
Ayer, el jefe del PJ lo desafió en público. Al comienzo y al final del discurso en el galpón de La Boca, después de criticar también a la Justicia, a las fuerzas policiales y a los medios. "Estamos cansados de que no nos digan la verdad o que la digan a medias", le dijo al gobernador, ante legisladores e intendentes que se miraban con inocultable sorpresa.
En el encuentro de anoche nadie esperaba que Kirchner hablara de la inseguridad en la principal provincia del país y que cuestionara a Scioli. "Ninguno pensó que iba a decir una cosa así en público", confesó ante LA NACION uno de los principales organizadores del acto, en donde un grupo de jefes comunales del conurbano lanzó un frente nacional para competir en 2011.
Pero los habitués de las tertulias políticas de Kirchner en Olivos se lo veían venir. Hace varias semanas que el ex presidente cuestiona con ganas al gobernador, en la intimidad de la quinta presidencial. Suele decir que "no hace política" y que "no defiende las políticas del Gobierno". Más de una vez se quejó de su "tibieza" para hablar de la ley de medios y de su defensa débil del matrimonio gay. Renuente a que Scioli mida mejor en los sondeos y obsesionado por mantener el control territorial, Kirchner no sólo instruyó a los ministros nacionales para que hagan campaña bonaerense y condicionen su crecimiento: ahora también ordena que hagan saber de sus molestias personales.
"Lo de ayer fue la primera advertencia pública, un ultimátum. Y también un acto de disciplinamiento interno", dijo a LA NACION una fuente de la Casa Rosada, que conoce los vericuetos bonaerenses. En el Gobierno, además, ayer admitían que quieren forzar al gobernador a que explique, expresamente, quién le ató las manos. "Si no habla, pareciera que el Gobierno es quien lo condiciona", dijo la misma fuente.
Tono desafiante
Anoche, en La Boca, Kirchner se mostró desafiante desde el comienzo. Interrumpió los vítores iniciales: "No sé si me van a aplaudir cuando termine de hablar, así que apláudanme ahora". Cuando los gritos se aplacaron empezó el enojo.
Primero fue contra Scioli. Después contra la policía. "Es hora de clarificar los cuerpos policiales", exigió. Más adelante criticó a la oposición, a la que acusó de intentar "sacar rédito político con el dolor" y de tener un "discurso simplista". Les apuntó al diputado Francisco de Narváez y al jefe de gobierno, Mauricio Macri. Repitió sus críticas contra el Grupo Clarín y contra Papel Prensa. Y cuestionó duramente a la Justicia, a la que acusó de hacer "falso garantismo", con el cual "los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra". Se interesó, incluso, en defender el proyecto de la CGT para participar en las ganancias de las empresas y criticó a los empresarios (ver en Economía).
Pero al final volvió a su principal interés: cuestionar a Scioli. "No tenga miedo y diga que hay que solucionar el problema de la Justicia", insistió. Volvió a quejarse más adelante, ya sin nombres propios: "No se puede especular, rodearse de asesores de imagen. Hay que volver a la sinceridad de las convicciones. Hay que decir la verdad".
El gobernador escuchaba serio, en silencio, inocultablemente incómodo. Cuando el discurso ya había terminado, hubo entre Scioli y Kirchner un diálogo breve y vehemente sobre el escenario. Después el gobernador se escabulló entre los presentes. Kirchner, en cambio, se bajó y saludó sonriente, uno por uno, a los militantes que lo esperaban contra las vallas. Entre ellos paseaba Artemio López, el encuestador favorito del Gobierno, que minutos después subió a su blog estadísticas para sostener los dichos de Kirchner. Publicó que para el 85,5% de los bonaerenses el principal problema es la inseguridad.
Los funcionarios bonaerenses, mientras tanto, se llamaban de apuro para ver qué hacer. Al final decidieron apagar todos los teléfonos. Kirchner seguía saludando. Al rato se le acercó un legislador sorprendido. "Fuiste más duro que Perón contra Bidegain [Oscar]", le dijo y le recordó la reprimenda histórica del líder justicialista al entonces gobernador bonaerense, en 1974, que lo obligó a renunciar. Kirchner, contento, sólo sonrió.
KIRCHNER SIN FILTRO
Contra la Justicia
"La Justicia no sólo retarda, sino que en el propio retardo permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra. Hay falso garantismo. Ser garantistas es garantizar el derecho a defensa."
Contra De Narváez
"Esos dirigentes se acomodan con cada hecho de inseguridaden. Quieren sacar rédito político del dolor. Recorrían la provincia diciendo: «tengo un plan». Si les preocupa tanto, por qué no traen el plan a ver si lo aplicamos."
Contra Macri
"Es fácil echarles la culpa a otros. Ante cada conflicto hay que estar al frente, no puede ser irse de viaje. Pedimos que no descuide la educación pública, que arregle los edificios. A los pibes que protestan no los maneja nadie." Ese es el cuento de siempre".
Llamado de atención: de Nestor Kirchner a Scioli
Néstor Kirchner sorprendió a todos; anunció que iba a hablar de la inseguridad, y le habló directamente a Daniel Scioli. "Le pido al gobernador que diga quién le ata las manos para no solucionar la inseguridad en la provincia. Estamos dispuestos a ayudarlo. Pero hay que hablar con nombre y apellido para que no haya malentendidos", agregó.