Ingredientes:
- 50 gr de manteca
- 750 gr de cebolla
- 1 diente de ajo (opcional)
- 30 gr de harina
- 2 lt de caldo de ternera o pollo
- 250 cc de vino blanco
- 1 hoja de laurel
- 6 rebanadas de pan
- 100 gr de queso gruyere
- Sal y pimienta
Elaboración:
Para empezar con nuestra receta, se corta la cebolla en pluma…,es decir, en tiritas bien finitas como si fueran plumas; se colocan en una olla junto con la manteca y se cocinan a fuego mínimo con media cucharadita de sal por aproximadamente unos 25 minutos ó hasta que la cebolla esté transparente y tome un color marrón caramelo.
Para que no se queme ni resulte amarga, revolvé de vez en cuando con una cuchara de madera para que la cocción sea pareja. Este paso es muy importante, porque durante la cocción la cebolla va a “caramelizar”, dándole a la sopa su sabor característico.
Después, se corta el ajo bien chiquito, se agrega a las cebollas junto con la harina y se revuelve durante dos minutos a fuego bajo (no te separes del fuego ni un segundo porque se ¡quemaaa!).
Pasado este tiempo, se incorpora el vino blanco, y se deja hervir por dos minutos para que se evapore un poco el alcohol, y se agrega el caldo. Una vez que hierve, se condimenta a gusto con laurel, sal, pimienta y se deja cocinar a fuego bajo durante otros 25 minutos aproximadamente (ahora sí te podés relajar, que la sopita se termina sola)
Mientras…vamos preparando las tostadas gratinadas. Se corta un rico pan casero en rodajas de unos 2 cm y se colocan en una fuente con aceite de oliva. Se llevan al horno a temperatura media, dándolas vuelta para que queden tostadas de ambos lados.
Una vez listas, se sacan del horno y así, calentitas, se frotan con un diente de ajo (si no te gusta el ajo, saltéate este paso) y se cubren con el gruyere rallado por encima. Se llevan nuevamente al horno hasta que el queso se derrite.
Para terminar nuestro plato, se vierte la sopa bien caliente en platos hondos y sobre cada sopa se coloca una tostada con el queso gratinado. Se sirve en el momento para que la tostada se mantenga bien crocante, acompañada de un buen vino.
A la sopa la podés preparar con calditos de los que venden en el super, pero por si te invade el cocinero que llevás adentro, te enseño a hacer un rico caldito casero, super fácil, al que en la jerga de la cocina llamamos “fondo”.
Fondo de pollo o ternera
Rendimiento: 2 lt
Ingredientes:
- 200 g de huesos de pollo o ternera
- 3 cebollas
- 1 diente de ajo (opcional)
- 3 zanahorias
- 1 puerro
- 1 ramita de apio
- 4 litros de agua
Elaboración:
Se cortan todas las verduras en trozos desprolijos, se ponen en una olla junto con los huesos de pollo, se les agrega el agua fría y se cocina a fuego mínimo durante dos horas, pasado ese tiempo se cuela y se reserva el líquido.
Si te gusta el ajo, pero preferís que se sienta muy suave, poné el diente entero en la sopa y en el momento de servirla se lo retirás.
¡Cuidado con la sal! Lo ideal es agregar poquita sal al principio y agregar un poco más al final si es necesario, porque el líquido de la sopa se va a reducir y, si ponés mucha, corrés el riesgo de que te quede una salmuera.
A esta sopa la podés guardar dos días en la heladera, calentándola al momento de servir, y si te sobra…¡hasta la podés freezar! Eso sí, las tostadas, recién hechas, ¡siempre!
Si te faltó el queso, podés reemplazar las tostadas por unos simples croutons (es decir, por unos cubitos de pan salteados en manteca y un chorrito de aceite).
Si sos vegetariano, o querés una versión un poquito más light, reemplazá el caldo de pollo o ternera, por uno de verduras.