Cuando sea grande, quiero ser…

Se sabe que las habilidades intelectuales permiten aprender y lograr los objetivos que nos proponemos. Sin embargo, si deseamos que nuestros hijos desarrollen su potencial personal y experimenten satisfacción en la vida, les brindaremos esta posibilidad estimulando el conocimiento sobre sus propias emociones.

En los ´90 Peter Salovey y posteriormente Daniel Goleman, con la publicación del libro, dieron popularidad al concepto de “Inteligencia Emocional”. Actualmente los profesionales de la salud coinciden en que, su desarrollo es crucial en la toma de conciencia de nuestras emociones para comprender los sentimientos de los demás, tolerar las presiones y frustraciones, mejorar nuestra capacidad de trabajar en equipo y adoptar una actitud de empatía para poder interactuar en sociedad.

Qué podemos hacer como papás para que nuestros hijos desarrollen y ejerciten la inteligencia emocional desde chicos. En primer lugar, debemos observar nuestra vida familiar ya que es el ámbito principal en el que se desarrollan la personalidad y el manejo de las emociones.

Una de las claves en el acompañamiento de nuestros hijos hacia su desarrollo es basar nuestra relación con ellos en “la igual dignidad” es decir que, como padres debemos renunciar a la tendencia de “ser los mejores” y estar dispuestos a no ser aprobados por los hijos todo el tiempo.

Padres líderes en el desarrollo emocional de los hijos
Cuando los padres tenemos los deseos de los niños como guía para conducirlos, estamos descuidándolos y en muchos casos, desconociendo lo que necesitan realmente. Se les transmite una especie de mentira sobre la vida; que vivir bien es poder hacer lo que se desea en cada momento.

  Como padres debemos renunciar a la tendencia de “ser los mejores” y estar dispuestos a no ser aprobados porlos hijos todo el tiempo.

Por lo que se sabe, una buena vida es aquella en la que nos relacionamos con los demás con pleno sentido; es ser valiosos para nosotros y para nuestros seres queridos y relativamente libres para intentar alcanzar nuestros sueños y objetivos. Esto exige, con frecuencia, hacer algunas cosas por las que no sentimos un ferviente deseo.

Madurar consiste en aprender a conocer los propios deseos, reflexionar y tomar conciencia de ellos. En este aspecto el desarrollo del auto conocimiento, autocontrol y ejercitar la adaptación a las distintas situaciones, forman parte de la inteligencia emocional. Es importante que los hijos aprendan a preguntarse sobre esto desde chicos.

¿De qué manera los padres pueden acompañar esta práctica?, interesándose por lo que ellos quieren sin menospreciar sus deseos. Los niños se vuelven “caprichosos” no porque se les de demasiados helados, dinero o juguetes, sino cuando las cosas se les dan por razones equivocadas. Por la necesidad de los padres de ser populares, la angustia ante los conflictos, el recuerdo de la propia infancia en la que siempre se les dijo que no.

Diálogo claro y apoyo emocional reconocible
Los adultos y los niños deben interactuar y conocerse. Saber “quien” es realmente la persona que está en frente, qué defiende, qué piensa, qué siente, qué hace, cuáles son sus necesidades y límites, sea chico o grande. ¿Cómo hacerlo? Prestando real atención, brindándoles aliento y apoyo emocional de manera claramente reconocible para el niño o adolescente.

Este tipo de cuidado es algo más que un elogio por una buena calificación, o un abrazo y un beso de buenas noches. Implica una participación activa en la vida emocional del hijo.

El poder de la motivación
Elogiar conductas adecuadas, ser preciso, sincero evitando adulaciones excesivas. Demostrar interés por lo que el niño está haciendo, participando en la actividad, describiendo y reflejando sus sentimientos. No hacer preguntas ni dar órdenes todo el tiempo, tener momentos donde se observa y no controla.

A su vez es muy útil ofrecer a los niños afirmaciones personales. Se trata de abrirse y contar pequeños y grandes acontecimientos del día, pensamientos y vivencias de nosotros mismos. Es necesario dialogar con ellos sobre las decisiones que van a afectar de manera importante a toda la familia lo que les da la vivencia de que participan en la creación y modelación de su propia realidad, esto es muy importante para el desarrollo de su autoestima.

Asesoró: Lic. Luciana Fozzatti.
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