Ayer, en la conferencia de prensa en la que la Cámara de Comercio anunció la presentación del recurso de amparo que intenta neutralizar los efectos del Decreto 699/2010 que prorrogó los beneficios de la Promoción Industrial a las provincias vecinas de Mendoza, una idea sobrevoló la reunión, como una sombra preocupante que nos acecha frente al futuro incierto que el Decreto ha provocado: la pasividad social frente a la circunstancia.
En todos los presentes, a medida que la reunión se fue desarrollando, conocida la iniciativa de la Cámara y el nuevo contexto que ella planteaba y resuelta ya la tensión que la incógnita convocatoria había generado, empezó a aparecer una pregunta recurrente: ¿Y dónde está la sociedad?, ¿Dónde están las entidades intermedias, los consejos profesionales, las Universidades?
¿A nadie le importan los puestos de trabajos que se van a perder, si el régimen de promoción se vuelve a establecer por 15 años más?
¿Dónde van a trabajar los egresados de las más de 50 carreras de grado que se dictan hoy en San Rafael?
¿A quién le van a vender sus artículos los comercios del medio y cuáles serán los servicios profesionales que requiera una sociedad diezmada por la migración de las inversiones hacia territorios más convenientes a sus intereses?
Concomitantemente a esos planteos, también se impone la pregunta respecto de cuál es el rol que el Concejo Deliberante está jugando en este contexto. Porque no es una novedad que es en ése ámbito donde hoy deberían estar discutiéndose las alternativas para paliar la situación, evaluando las diversas estrategias que contemplen todas las posibilidades que se presentarán a partir de cómo se desenvuelva el conflicto.
Es cierto que el cuerpo ha tratado en sus últimas sesiones algunos tópicos referidos al tema y se ha dictado una resolución conjunta en la que se pide al gobierno que instruya a los legisladores nacionales para que tomen cartas en el asunto y se pida la derogación del régimen, pero no menos cierto es que solamente con eso, no se salva la responsabilidad de los primeros representantes.
El Concejo debería estar convocando al claustro universitario para que junto a los hombres de negocios evalúen alternativas. Convocando a las personalidades más influyentes de la sociedad, incluso ex intendentes y legisladores, materia gris de la política y profesionales y empresarios notables para que todos dieran sus puntos de vista de manera responsable y plural y se pudiera entonces diseñar una acción de conjunto.
Nadie podría criticar el hecho de que la convocatoria de ayer en la Cámara de Comercio, en vez de haber sido como ocurrió, hubiera sido hecha por el Cuerpo, para que en el Recinto de Sesiones, con toda la simbología que tiene el lugar, se hubiera hecho el anuncio de la decisión tomada por la Cámara, que además, podría también haber sido anunciada con el apoyo del Cuerpo y la presencia de todos sus concejales, para darle mayor entidad al reclamo, desprendidos de toda pequeñez y angurria política e imbuidos de una generosa apertura para tratar los problemas que nos aquejarán a todos, tal como declaman en sus discursos de campaña.
Contrariamente a esa hipótesis, en la reunión a la que convocó la Cámara el pasado viernes 28 de mayo para tratar el tema, no hubo ningún concejal presente, y en la conferencia de ayer, tampoco. Cierto también es que quizás no hubieran sido invitados, pero la convocatoria fue pública y abierta, al punto que todos los medios nos hicimos eco de ella y no menos cierto es que nadie les hubiera negado la entrada, si se presentaban.
Y en última instancia, debieron haber sido ellos los que la generaran, para ser más concretos.
El Presidente de la Cámara reconoció ayer que había recibido llamados telefónicos de la Presidente del Concejo para interiorizarse de la situación y para ponerse a disposición, pero no más que eso, y como ya queda dicho, con eso sólo, no alcanza.
Es cierto que la inopia reinante, se derrama sobre toda la sociedad, no es sólo un problema de concejales timoratos. La situación es acuciante y nadie mejor que los hombres de negocios la advierte, por eso sus tiempos son los más urgentes. Pero en los corrillos de la ciudad, los temas de conversación son otros. Apenas tangencialmente en alguna mesa de café, las conversaciones rondan estos temas, después de discutir formaciones del equipo nacional para el debut frente a Nigeria.
Seguramente, la repercusión que generará la presentación hecha por la Cámara y el protagonismo que adquirirá como consecuencia de ello el Juez Federal de San Rafael, terreno en el que el magistrado se siente muy cómodo, despierten una mayor curiosidad en la comunidad; al menos eso es lo esperable. Pero lo que en realidad se necesita es que haya una reacción contundente, y a la vez consistente.
Y más que una reacción, lo que se necesita es asumir una actitud proactiva, de acción concreta y eficaz, para dejar de estar respondiendo a estímulos indeseables y empezar a diseñar el destino de grandeza que todos queremos compartir.
En ese entorno, los concejales deberían ser actores principales. Y hoy por hoy, apenas si están desarrollando un papel secundario, lamentablemente.
Sin dejar de reconocer que hay algunos ediles que están ocupándose del tema y buscando alternativas, el papel que el Cuerpo está jugando como tal en esta coyuntura, es muy pobre en cuanto a propuestas y receptividad.
Ojalá que despierten a la realidad que nos acecha, y actúen en consecuencia.
Lo necesitamos como comunidad.
¿Y los concejales dónde están?
Es llamativa la pasividad conque la sociedad sanrafaelina ha recibido las noticias que tienen que ver con el Decreto 699/2010. Pero más llamativa es la escasa repercusión que el tema ha tenido en el ámbito del Concejo Deliberante, que debiera ser la principal caja de resonancia para el tema.