Cuauhtémoc Blanco no le teme a Argentina

"Me da igual que nos toque la Argentina. Tiene grandes jugadores, pero no nos vamos a cargar". La expresión "no nos vamos a cargar" es un modismo mexicano que significa que no se van a anular o bloquear. La Argentina y México se encontrarían en octavos de final.

"Buenos días a todos, menos a uno", dice Cuauhtémoc Blanco al paso, enfundado en un camperón verde y todavía con cara de sueño, de levantado hace unos pocos minutos. A una de las leyendas del fútbol mexicano no le hace gracia atender a la prensa a las 10 de la mañana. A los 37 años, las pinceladas de su talento tienen la posibilidad de exhibirse en un lienzo que parecía inalcanzable, el de su tercer Mundial, en el que hizo un gol como en Francia 98 y Corea-Japón 2002, gracias al penal que convirtió hace tres días contra la decadente Francia. 

Nadie le quita su condición de leyenda del fútbol mexicano. Tampoco, su facilidad para meterse en pleitos, para exacerbar su papel de histrión. Al que Blanco no hizo merecedor de su saludo fue un periodista de un diario deportivo mexicano que reveló que, durante la preparación para el Mundial en Alemania, en un día libre del plantel, Blanco estuvo de juerga hasta la madrugada y se lo vio fumando. 

Ricardo La Volpe no lo tuvo en cuenta para Alemania 2006. No encajaba en un sistema que le daba prioridad al vértigo y la intensidad. Blanco maneja una cadencia más pausada, ahora acentuada por la veteranía. Lo suyo siempre pasó más por la inteligencia y el toque que por la capacidad pulmonar y las fibras musculares. Es uno de los últimos rebeldes, por juego y personalidad. Casi una especie en vías de extinción. 

El técnico sueco Sven Goran Eriksson tampoco lo convocó en su breve ciclo en el Tricolor. Quien se vuelve a fijar en él es el actual entrenador, Javier Aguirre, que lo quiere como un referente y consejero para los más jóvenes (Vela, Dos Santos, Hernández). No lo juntó en el plantel con otros pesos pesados como Oswaldo Sánchez, Pavel Pardo y Nery Castillo por el riesgo de reinstalar una camarilla. "Uno no es eterno; éste es mi último Mundial. Me encantaría tener 22 o 23 años como muchos de los jugadores que están en el plantel. Hablo con los jóvenes y les digo que aprovechen esta oportunidad, que hay mucha gente en Europa que los ve, presidentes de equipos importantes. Algunos son como mis hijos", expresó Cuauhtémoc, que suma 120 partidos con la camiseta de México desde que debutó en febrero de 1999 ante la Argentina, con una derrota por 1 a 0 en un amistoso. 

Dentro de dos días, el Mundial tendrá sus dos primeros grupos definidos. Hay posibilidades de que la Argentina y México vuelvan a encontrarse en los octavos de final, como ocurrió en Leipzig, Alemania, hace cuatro años, en un duelo que se desempató con el formidable bombazo de Maxi Rodríguez. Para ello, hace falta que el equipo de Maradona finalice primero en el Grupo A (le alcanza con un empate frente a Grecia) y México se ubique segundo en el B (lo será si empata con Uruguay o aun con una derrota según el resultado de Francia-Sudáfrica). 

El panorama admite dos lecturas. Una igualdad entre Uruguay y México los clasificará automáticamente a ambos. Los suspicaces advierten sobre la posibilidad de que se repita lo del Mundial 82 entre Alemania y Austria, que se confabularon en la última fecha para pasar los dos a la etapa siguiente y dejar eliminado a Argelia. ¿Hay riesgo de un pacto de no agresión, de un empate tácitamente acordado en este cotejo entre latinoamericanos? Blanco descarta cualquier armisticio de parte de México: "No hay arreglo posible. A mí me encanta ganar, y creo que a mis compañeros también. Tenemos que ganar sí o sí. No me interesa si Uruguay, Francia o Sudáfrica se quedan afuera". 

La otra cuestión que no se puede perder de vista es que el primer puesto de la Zona A cotiza alto, ya que eso implicaría evitar a la Argentina en el cruce eliminatorio y encontrarse con un rival menos poderoso, como Corea del Sur o Grecia. 

"Que nos toque el que sea", había expresado Blanco sobre el futuro rival. Luego, LA NACION consultó a Blanco sobre si realmente le daba lo mismo jugar contra la Argentina que frente a Grecia o Corea. El volante de Veracruz (segunda división de México) hizo un gesto de despreocupación antes de dar la respuesta: "Me da igual que nos toque la Argentina. Tiene grandes jugadores, pero no nos vamos a cargar ni les tenemos miedo". La expresión "no nos vamos a cargar" es un modismo mexicano que significa que no se van a anular o bloquear. Y amplió su opinión sobre la Argentina: "Es un gran equipo, al que le tenemos que jugar de tú a tú. Sabemos las individualidades que tiene; por eso debemos estar encima de ellas para no darles espacios. Si no es ahora, quizá nos encontremos más adelante. No tenemos problemas en enfrentar a la Argentina; creo que puede salir un gran partido". 

El escritor mexicano Juan Villoro acaba de retratar a Blanco con su pluma literaria: "Su cuerpo desafía al del atleta común. Camina como un pato y carece de cuello. Pero el fútbol es democrático en cuestiones físicas y Blanco anota goles con la joroba". 

Blanco se siente cómodo en el papel de personaje. Lo sacó a relucir cuando lo consultaron sobre cuál sería su futuro después del Mundial. Se acordó de otros veteranos del plantel: "Pues? con Osorio, el Conejo [Pérez] y el Guille [Franco] vamos a comprar un equipo para contratarnos nosotros mismos". 

3 es la cantidad de mundiales en los que convirtió goles Blanco, el único mexicano que ostenta ese registro. En Francia 98 (uno a Bélgica); en Corea-Japón 2002 (a Croacia, uno de penal), y en Sudáfrica 2010 (a Francia, uno de penal). 

LA FIFA CONFIA EN QUE NO HABRA ARREGLOS 
La FIFA se mostró confiada en que no habrá un arreglo entre México y Uruguay para el último choque del Grupo A, lo que clasificaría a octavos de final a ambos seleccionados. "El eslogan de la FIFA desde hace años es «Mi juego es el fair-play»", recordó Nicolás Maingot, vocero de la FIFA. Además, el volante uruguayo Alvaro Pereira habló respecto a este tema y comentó: "Uruguay siempre sale a ganar. Hay que terminar con esos misterios de especulación, porque acá sólo se piensa en ganar. Ni soñar con un arreglo".