Se hace respetar

Si bien su rendimiento no está lo suficientemente aceitado, la Argentina intimida a sus rivales por la actitud y la manera de explotar los caminos ofensivos.

JOHANNESBURGO.- Quizá no despierte admiración, pero la Argentina sí inspira respeto. Intimida. Sobre todo, a rivales que se asumen inferiores a ella, que la enfrentan acomplejados, con cierto pavor, como si se les viniera una locomotora de frente. Y el seleccionado, si bien no es una maquinaria lo suficientemente engrasada y afinada, avanza y los puede hacer a un costado (caso Nigeria) o los aplasta (como ocurrió contra los coreanos en el último cuarto de hora). Más allá de lo futbolístico, la Argentina se impuso claramente en la batalla psicológica de los dos partidos. Se sintió superior y lo demostró, aun con imperfecciones y baches. 

Hasta ahora, ninguno se le animó ni le planteó un partido de igual a igual. Tanto los africanos como los orientales salieron a esperar, a aguantar, a especular con que la Argentina entrara en desesperación si no encontraba los caminos del gol. Y les fue mal, porque si hay algo a lo que la Argentina puede agarrarse con ilusión y fundamento del minuto 1 al 90, es al ataque, a su poderío ofensivo, a su capacidad para crear situaciones de gol con independencia del desarrollo y de sus descompensaciones como equipo. 

La Argentina está respondiendo a su condición de cabeza de serie en el grupo. Su despegue en el Mundial está siendo puntual y con pista relativamente despejada. Parece algo lógico y natural, pero se sabe que las sorpresas están a la orden del día en el fútbol (España podría explicarlo mejor). Las trampas por sortear son muchas más que las pensadas. De la misma manera, lo visto hasta aquí de la Argentina sólo es un pantallazo de lo que le espera en el Mundial, apenas un prefacio que no adelanta cómo será toda la historia. 


Se enfrentó a dos equipos que, supuestamente, por origen y estilo, son muy distintos. Y, sin embargo, fueron muy parecidos en el planteo y la mediocridad futbolística, en sus actitudes apocadas. Tener al equipo de Maradona enfrente les hizo dar un paso hacia atrás, los acurrucó.

"¡Cuidado que viene la Argentina!", fue el mensaje que enviaron ambos desde el campo. Esta postura llamó más la atención en el caso de Corea del Sur, que había sido más audaz y punzante contra Grecia. Había dejado otra imagen, más positiva. Se esperaba a un rival más intenso y explosivo, de cierto cuidado, pero estuvo casi todo el partido con el freno de mano puesto, a la sombra de la Argentina, que se encontró con otro oponente que le cedió el campo y la pelota. 


Hasta ahora, los dos equipos que intentaron protegerse del arsenal ofensivo de la Argentina salieron escaldados. Quizá nuestro seleccionado no tenga partitura ni música para bailar a nadie, pero sí anda provisto de navajas para lastimar y dejar malheridos por el camino. Habrá que ver quién consigue mantener el arco imbatido cuando se les vienen encima Messi, Tevez, Higuaín, Di María, mientras espera un recambio no menos demoledor en Agüero y Milito. Y eso que todavía Messi no se sacó la espina de hacer un gol, aunque sigue estando muy cerca, el festejo está por caer. Higuaín, con los tres de ayer, ya se quitó la preocupación del errático debut. En las tres conquistas, Pipita apareció por el fondo de la jugada para definir a un toque, ya fuera de cabeza (el primero y el tercero de su cuenta personal) o con el pie (el segundo). 

Los que intentaron sólo frenar a la Argentina ya fracasaron. Y da para pensar que al seleccionado le convienen los rivales que apuestan por el cerrojazo. Si, en definitiva, lo mejor que tiene para ofrecer está en los últimos 25 metros del campo adversario. Ahí residen todas sus riquezas y mayores posibilidades. En ese duelo, ataque propio contra defensa rival, los pronósticos más alentadores están de su lado. Puede noquear sin previo aviso. Queda la sensación de que en algún momento, a veces en el menos pensado, va a hacer un gol. Y no falta quien le facilite la tarea, como ocurrió con Park Chu Young, que a los 15 minutos hizo un gol en contra antes de atinar a despejar un tiro libre desde la izquierda de Messi. 

¿Algún director técnico habrá sacado la conclusión de que la mejor manera de complicar a la Argentina es jugar 25 metros más adelantado de lo que lo hicieron nigerianos y coreanos; de respetarla menos y desafiarla más; de que los puntos flojos del equipo de Maradona están del medio campo hacia atrás; de que cuanto más la ataquen, en más problemas la pondrán; de que Mascherano está muy solo en la recuperación y la defensa no sincroniza en cuanto la apuran un poco, amén del inconcebible descuido de Demichelis (giró lento y hacia adentro) en el descuento Lee Cheng Yong, que definió con categoría; de que la Argentina tiene dos caras y todavía nadie le descorrió completamente el velo a la menos agraciada? 

Corea del Sur estuvo cerca del 2 a 2 en una fulminante réplica que Yeom Ki Hun estrelló contra un costado del arco. A la Argentina se le heló la sangre, pareció una funesta premonición, pero entre Messi, Higuaín y Agüero le devolvieron el alma al cuerpo. La Argentina tiene poca consideración con los rivales que la respetan demasiado. 

• Hugo Chávez se alegró por Maradona
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, celebró el triunfo de la Argentina y felicitó a Diego Maradona, con quien mantiene una amistad. "Ganó la Argentina de nuevo, ¡Maradona!", gritó, según la agencia dpa, desde Caracas, durante un mensaje televisado. 

1a oportunidad en que la Argentina se favoreció con un gol en contra del rival en partidos correspondientes a un Mundial. Curiosamente, también en el estadio Soccer City, Dinamarca anotó un gol en su propia valla (Daniel Agger), en la reciente caída 2-0 ante Holanda, por el Grupo E. 

La Argentina tuvo el 57% de la posesión del balón; remató al arco 22 veces (los coreanos, 2); contó con seis saques de esquina (2); cayó cuatro veces en fuera de juego (0); y cometió 19 infracciones (19). 

• La camiseta albiceleste, personalizada
Como en todos los partidos del Mundial, la camiseta que ayer utilizó el seleccionado argentino lució, debajo del escudo de la AFA, la fecha, la ciudad y el rival de turno.

(*) Información provista por Canchallena.com

 

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