Por qué le va tan mal a Julio Cobos

El radical que derrotó al candidato de Cobos tiene apoyos que van del Socialismo a Recrear, pasando por el kirchnerismo.La provincia vecina tiene sus particularidades.

La provincia vecina tiene sus particularidades. El radical que derrotó al candidato de Cobos tiene apoyos que van del Socialismo a Recrear, pasando por el kirchnerismo. Igual la caída de Horacio “Pechi” Quiroga no deja de ser un obstáculo más a la carrera presidencial del vicepresidente.

Corrientes. Buenos Aires. Y ahora Neuquén. La buena estrella del vicepresidente Julio Cobos parece haberse opacado tras el hilván de derrotas de candidatos identificados con su figura, o con los que se ha aliado. Ayer, el ex intendente radical de Neuquén y cobista de la primera hora, Horacio “Pechi” Quiroga, fue derrotado en las internas radicales de aquella provincia por el actual intendente neuquino Martín Farizano.

Y Quiroga “es” Cobos. No se trató en este caso de una alianza desafortunada como la que el vicepresidente hizo en Buenos Aires, donde fue derrotado por Ricardo Alfonsín, su rival directo en la lucha por la candidatura presidencial. “Pechi” Quiroga es un cobista de la primera hora, referente nacional del cobismo junto a Daniel Katz, y uno de los que más trabajó por Cobos en el Congreso Nacional, donde ocupa una banca de diputado nacional. Fue él quien, apenas meses atrás, le reclamó a Cobos más construcción política en medio de una rebelión por los avances de la UCR sobre el vicepresidente.

La derrota del cobismo en Neuquén tiene lecturas que no surgen a simple vista. Por un lado, es indudable que se trata de un tropiezo fuerte del vicepresidente en sus aspiraciones presidenciales. Y por el otro, tiene particularidades muy propias de Neuquén, que conviene analizar.

Radicales K, pero diferentes

Martín Farizano, el intendente radical de Neuquén que acaba de ganarle al cobismo la nominación a la gobernación; nunca fue cobista. Y ganó la municipalidad más importante de la vecina provincia en una alianza que incluye actores y referentes que a nivel nacional se odian. Allí, donde es gobierno el eterno Movimiento Popular Neuquino de los Sapag, que acaba de cumplir 49 años como partido; lo que ocurre es que las fuerzas políticas están “armando” con la idea de derrotar al MPN el año próximo, con un electorado difícil y veleidoso comparable al de la Capital Federal. Fue en aquella provincia donde el ex obispo Jaime de Nevares ganó una elección para la reforma del ’94. Fue allí donde el Frente Grande, antes de componer la Alianza, derrotó en unas legislativas al MPN, y al menemismo que aún brillaba.

En este frente “anti MPN” que conduce Farizano confluyen desde Recrear hasta Libres del Sur, pasando por socialistas y kirchneristas. Y radicales, claro, que le quitarían inmediatamente el apoyo si el nuevo verdugo de Cobos se pegase demasiado a Néstor y Cristina Kirchner. Por el otro carril de esta interna –donde sólo votaron afiliados radicales, esperanzados en que Farizano destrone al MPN del poder- el gobernador Jorge Sapag apoyó con recursos al cobista Horacio Quiroga, a quien ya derrotó, aunque por poco margen, en las elecciones provinciales de 2007. Aquella vez el MPN casi pierde, tras la muerte del maestro José Fuentealba y la fallida candidatura presidencial del también emepenista Jorge Sobisch.

El radical que derrotó al candidato de Cobos en la interna, comanda un frente que contiene a socialistas, Recrear, Libres del Sur, radicales, y kirchneristas.

Así, el candidato de Cobos recibió el apoyo del MPN y fue derrotado por una alianza encabezada por un alfonsinista, e integrada por miembros que están en el Acuerdo Cívico, otros que no, y hasta kirchneristas cuyo bunker es la Anses, según cuentan en Neuquén quienes conocen bien el entramado de la política local. Y todas estas particularidades parecen haber escapado al análisis del círculo íntimo de Cobos, que ahora cuenta una tercera derrota electoral en una interna, con un candidato que ha sido especialmente crítico con el vicepresidente. Cuentan que Farizano fue uno de los pocos que lo criticó en público y con rudeza cuando Cobos votó en contra de la resolución 125 de retenciones móviles a las exportaciones del campo.

La política da sorpresas extrañas. Horacio “Pechi” Quiroga es recordado como un gran intendente de Neuquén, donde gobernó dos veces. Pero le facturan tanto su cercanía con el MPN, como su acuerdo con Cobos. Por eso los radicales ayer le dieron la espalda para apostar por un proyecto distinto, capaz –al menos eso es lo que creen- de destronar a un gobierno que ha perdido las principales ciudades de aquella provincia.

Un dato más: Farizano es un nuevo tipo de intendente radical, que no reniega de su partido, no saltó al cobismo ni se fue con la Concertación en 2007, pero que mantiene una estrechísima relación con el kircherismo, traducida en dinero y financiamiento para obras; y en espacio para peronistas K en el frente que conduce, aunque esto es una particularidad muy neuquina. Si miramos nuestro patio, el ejemplo más claro de este modelo de “radical K” disimulado, es el intendente Víctor Fayad. Por eso otros jefes comunales exitosos como Eduardo Giner y Omar Abed buscan aceitar relaciones provinciales y nacionales, para pararse frente a quienes manejan los recursos de otra manera y valorizar sus propias gestiones de cara a un año electoral. Son las necesidades pragmáticas de la política de hoy.

Finalmente, en poco tiempo y luego de tres derrotas consecutivas -dos en una semana- el vicepresidente Cobos observa cómo aquella imagen positiva que logró tras su histórico voto no sólo declina, sino que se traduce en derrotas. La “rosca” partidaria y su forma heterogénea y personalista de hacer política se lo van comiendo de a poco.

De todos modos, será el propio Ernesto Sanz, presidente del Comité Nacional de la UCR, quien le de aire a Cobos en esta hora difícil. Y no por convicción (Sanz nunca fue cobista), sino porque de esa manera apuesta a tener el partido en movimiento, con dos potenciales candidatos a la Presidencia de la Nación. El propio Cobos, y Ricardo Alfonsín, aunque el mendocino ya lleve “cero” de tres en la lucha interna por el regreso a la fuente radical.

¿Será el momento de pensar en el “Plan B”? En Mendoza todos niegan hasta su existencia. Hay conjuros y persignas entre diversos aspirantes a la gobernación, ante la posibilidad remotísima de que el vicepresidente intente volver al sillón de San Martín. Pero la política es el arte de lo posible. Y con Cobos, nunca se sabe.