El ex gobernador está a punto de presentar su libro Utopía y realidad donde relata cómo gobernó Mendoza entre 1995 y 1999. En esta entrevista con MDZ, Lafalla cuestiona el criterio de la postulación de Joaquín de Rosas para la Fiscalía de Estado. La mirada sobre este tema urticante y su incidencia en la polémica por la promoción industrial que él resistió como mandatario.
La reciente discusión –aún no cerrada- sobre la nominación de Joaquín de Rosas como candidato a fiscal de Estado es uno de los tantos temas que se pueden debatir a partir del libro "Utopía y realidad" que el próximo 9 de junio presentará Arturo Lafalla.
El ex gobernador justicialista sonríe distendido mientras ojea su obra que ya es muy comentando en los ámbitos políticos y periodísticos antes de estar en las librerías. Le llevó tres años escribir lo que hizo en cuatro como gobernador entre diciembre de 1995 y diciembre de 1999. Repite que la idea de este escrito es provocar, en el buen sentido, el debate y la discusión sobre temas centrales que están vigentes, como, lo dicho, cómo debe ser un fiscal de Estado.
Sus consideraciones revividas por el debate sobre si De Rosas es un candidato apto por antecedentes y por perfil, lo pusieron otra vez en medio de la escena política. Incluso la polémica por el resurgimiento de la promoción industrial en las provincias vecinas lo hizo retornar a la escena pública.
Lafalla tiene la actitud de "yo estuve allí" que le cabe como ex gobernador y cuando se habla de este entuerto dice con ese gesto: "Hay que hacer una demanda ya, nosotros lo hicimos y aquella causa quedó cerrada con el convenio de Portezuelo del Viento. El cálculo de la pérdida por recaudación impositiva asecendió a unos 600 millones de pesos-dólares
E inmediatamente diagnostica y apunta hacia la Fiscalía de Estado. "Si hubiera fiscal de Estado esto ya estaría resuelto", remarca. Lafalla tiene presente que entre octubre y noviembre del año pasado cuando el vicegobernador Cristian Racconto anticipó el riesgo del resurgimiento del régimen de promoción detectado en el proyecto de Presupuesto de la Nación.
"Si hubiéramos tenido un buen fiscal de Estado debería haber actuado en ese momento porque con ese antecedente esto quizá se podría haber evitado. Y no era obligación del Gobierno sino del fiscal de Estado quien debe actuar, porque no debe esperar a recibir ninguna instrucción sino que debería haber intervenido porque hace las veces de abogado de la Provincia en estas cuestiones" definió Lafalla que tiene previsto reunirse mañana, martes 1 de junio, con Celso Jaque y los otros ex gobernadores para tratar el caso de la reestatización de Obras Sanitarias Mendoza.
Claro que el caso de la promoción industrial se sumará a la agenda de los gobernadores.
La apreciación de Lafalla sobre la reacción tardía de De Rosas para salir al cruce del problema -siete meses después-ante una posibilidad de riesgo para la Provincia, apunta críticamente al perfil del candidato de Jaque para ocupar el órgano extra poder. Justo a dos días de la sesión de acuerdo que el Senado donde se votará secreta y anónimamente la postulación de De Rosas, el actual fiscal adjunto a cargo de la Fiscalía de Estado.
Lafalla se entusiasma y recuerda con su libro en la mano por qué eligió a Aldo Giordano, actual senador demócrata y enceguecido defensor de De Rosas. "Soy un convencido de que Mendoza sólo tuvo un fiscal de Estado que fue Aldo Giordano y estoy convencido por qué lo elegí. Porque así debe ser un funcionario de un órgano de control. Sobretodo no debe ser oficialista ni afín al gobierno, debe ser opositor. Giordano era casi un adversario y eso era lo que me recriminaban los peronistas".
Aprovechó a revelar que fue hasta la casa de Giordano y le llevó el libro dedicado. "Le dije: ‘quizá haya cosas que no coincidas pero te lo traigo porque te respeto’. Y lo mismo hice con Luis Leiva".
Lafalla, Valencia, Giordano, De Rosas y... "Donal"
Lafalla reafirmó su posición ante la polémica sobre los vínculos de De Rosas con la familia empresaria Vila mientras fue segundo de Giordano. "No se trata de una pelea entre Giordano y Lafalla sino que el libro sirva como disparador para que los mendocinos discutamos y sepamos resolver los problemas que reaparecen como el caso de la promoción industrial o como la designación del fiscal de Estado o como los terrenos de Universidad que están en disputa con Dalvian", relató.
Lafalla en su libro (portada, a la izquierda) le da crédito a la posición del ex director de Catastro Mario Valencia que en 1998 fue hostigado por Giordano por un presunto mal manejo de fondos como viáticos en un viaje a España. Cuando en realidad Valencia dijo que ese apriete ejercido por el tándem Giordano-De Rosas respondía a que él se negaba a dar un informe técnico en contra de la Universidad Nacional de Cuyo y favorecía al empresario Alfredo Vila que ocupó esos terrenos.
Algunos detalles del libro de Lafalla -reflejado por las crónicas recientes de MDZ- produjo una implosión en la Fiscalía de Estado, tanto que Giordano reaccionó como en sus mejores momentos como fiscal. Así denostó a Valencia y al mismo Lafalla. Lo hizo al final de la audiencia pública el miércoles 26, para evaluar a De Rosas donde salio airoso por falta cuestionamientos claros más que por las respuestas del candidato.
Giordano reiteró que Valencia "era un inútil" y apuntó a Lafalla del cual remarco que "le tenía miedo o era cómplice". A lo que Valencia contestó con su recordatorio de un encuentro que tuvo con De Rosas en el despacho oficial de éste y en presencia del mismo empresario Alfredo Vila.
El episodio en apariencia grave relatado por Valencia tuvo un correlato entre algunos testigos memoriosos que frecuentan la misma Fiscalía de Investigaciones Administrativas que conduce desde hace años De Rosas. "Es verdad –señaló un informante- había una especie de contraseña cuando Vila llegaba para reunirse con De Rosas: ‘Ahí viene Donal’ era la frase clave de advertencia". El mismo confidente puntualizó "‘Donal’ era Don Alfredo".
Todo esto y otros casos polémicos como las privatizaciones de los bancos y de los servicios públicos; el asesinato de Sebastián Bordón; la revuelta policial y la reforma de Seguridad; el traspaso de la Caja de Jubilaciones desde la versión de quien determinó esas situaciones son algunos de los valores de Utopía y realidad.
El punto flojo es justamente que cada relato de Lafalla tiene un sesgo de justificación. Curiosamente el ex gobernador se justifica: "El libro trasciende mi vivencia, digo por qué hice lo que hice, fui protagonista y dejé la vida en eso –espero que se entienda esto- el libro es testimonial".
Al ex gobernador lo desvela el vaciamiento de la institucionalidad y en particular de una de ellas, justamente la del gobernador. “Hay un problema de autoridad institucional. Eso es preocupante y hay que revertirlo”, admite.
Hay un rasgo de decepción en su gesto y en el libro. Allí se entiende lo de "Utopía y realidad". Entre lo imaginado y soñado a lo posible realizado hay un trecho largo. – ¿O no gobernador?