Jaque te cuida

Hizo instalar un monitoreo y hasta un joystick para hacer "zoom" y girarlas, como si fuese un oficial más del CEO. El dato trascendió a causa de las sospechas de espionaje y el enojo del vicegobernador Cristian Racconto. La pregunta: ¿Es conveniente, útil, o ético, que un funcionario político nos vigile? ¿Sirve para algo?

Hizo instalar un monitoreo y hasta un joystick para hacer "zoom" y girarlas, como si fuese un oficial más del CEO. El dato trascendió a causa de las sospechas de espionaje y el enojo del vicegobernador Cristian Racconto. La pregunta: ¿Es conveniente, útil, o ético, que un funcionario político nos vigile? ¿Sirve para algo?

Las mira, toma el joystick –divertido- y observa en la cámara de Patricias Mendocinas y Peatonal, para ver quiénes son los legisladores que andan desde temprano en el cafeteo político de la mañana. Gira la cámara, amplía la visión en su monitor plano, y la soleada Plaza Independencia le devuelve imágenes de gente esperando el colectivo, artesanos ‘portadores de rostro’ fumando un porro, trapitos desalineados y sospechosos, estudiantes y trabajadores que van y vienen, y un par de bici policías patrullando por las veredas. Toca un botón, y separa el monitor en cuatro otra vez. Ahora le llaman la atención un par de pibes con aspecto rarito sobre la calle Las Heras y, por las dudas, levanta el teléfono y llama. Después se distrae, revisa su correo, lee los diarios, y sigue su rutina de Gobernador de la Provincia de Mendoza. Sí, Celso Jaque, gracias a la tecnología, nos mira, nos cuida, o nos vigila; a través del monitoreo de las primeras cien cámaras de seguridad que instaló la firma Arlink, y que están en el centro de la comidilla política y de las preguntas de la oposición, desde que al vicegobernador Cristian Racconto se le ocurrió que la cámara policial ubicada en Patricias y Peatonal, tiene la misión oculta de controlar sus movimientos.

El dato fue corroborado en las últimas horas, justamente a raíz de la denuncia de espionaje político que hizo el vicegobernador Racconto. Fuentes del gobierno y visitantes habituales del gobernador, en estrictísimo off the record, confirmaron que en una de las pantallas de computadora que tiene en el escritorio, Celso Jaque hizo instalar el sistema de monitoreo de las cámaras de geo vigilancia colocadas en cien puntos estratégicos de la ciudad, para prevenir el delito en Mendoza. (Y de paso, miramos en qué andan los vecinos). “Lo que pasa, es que a Celso le gusta mucho la tecnología. Incluso fue él quien le enseñó al ‘Viti’ cómo se miraba el sistema, desde el CEO” dijo una de las fuentes consultadas, recordando el día en que Jaque y el intendente Víctor Fayad fueron a la presentación del sistema.



Las cámaras fueron mostradas el 20 de enero. Ese día, el gobernador dijo “Que los ladrones sepan que los estamos filmando”. Lo que no aclaró, es que él mismo se encargaría de la tarea, y que de paso, podía mirar a todo el mundo. Según las consultas que hizo este diario a especialistas en la materia, tanto a favor como en contra de los sistemas de cámaras; es muy malo que funcionarios políticos estén monitoreando equipos que deben ser utilizados por profesionales, y para prevención. Hay países donde ni siquiera los comisarios tienen acceso al monitoreo, que debe ser absolutamente profesional y útil. Además, desde que Racconto presentó su denuncia por espionaje, comenzó el interés político. Un legislador de la oposición, el diputado cobista Luis Petri, presentó un pedido de informes para que la Legislatura sepa más sobre estas cámaras que de repente son objeto de atención.

El sistema de cámaras panópticas fue licitado por el gobierno, y adjudicado a una empresa del Multimedios Uno, Arlink SA. Las primeras cien fueron instaladas en el verano en puntos estratégicos de la Capital, accesos y puestos fronterizos. Luego se fueron agregando más cámaras en distintos sitios de la provincia. Y parece que son efectivas. El gobernador mostró, en su último meeting de motivación con 300 funcionarios, cómo la policía detenía a un par de delincuentes, sorprendidos “in fraganti” por el Gran Hermano mendocino. Y hubo aplausos.

La primera etapa del plan de las cámaras funciona a pleno desde febrero. Y las imágenes son grabadas en alta resolución. En la segunda etapa, que estaría lista para mediados de año, el gobierno pondrá en funcionamiento 250 nuevas cámaras en Lavalle, Las Heras, Guaymallén, Godoy Cruz, Maipú, Luján y puestos de controles viales del Valle de Uco y del sur de la provincia.

El ministro Carlos Aranda, en uno de sus actos más trascendentes desde que se hizo cargo de la cartera, dijo aquel día inaugural que “este sistema de cámaras lo que hace es ampliar nuestra capacidad de percepción del delito, hace que haya policías en el lugar, y no una policía virtual sino real, ya que los operadores son efectivos policiales que estarán con los ojos bien abiertos y esto nos permitirá ampliar nuestra capacidad operativa”. Lo que Aranda posiblemente no sabía entonces, es que al gobernador se le iba a ocurrir tener un chiche de esos en el escritorio. “Es un día de alegría, estamos mostrando la primera etapa de este circuito de cámaras que pronto va a estar en todo el Gran Mendoza. Lo importante es mostrar esto para que los mendocinos de bien sepan que los estamos cuidando”, dijo Celso Jaque ese día del tórrido verano mendocino. “Pero también que los delincuentes sepan que los estamos mirando, los estamos dejando filmados, grabados, que nos van a quedar suficientes pruebas; por lo tanto que vayan repensando que esta no es una zona en la que les va a ser fácil delinquir”, advirtió. ¿Habrá pensado en las consecuencias políticas que le podría acarrear monitorear él mismo la seguridad?

El debate

“La verdad, es que como jefe constitucional de la Policía, si a él se le ocurre tener 300 cámaras y un misil sobre su escritorio, tiene todo el derecho del mundo a tenerlos” dijo una de las fuentes políticas consultadas a propósito del sistema, y del rol del gobernador en su monitoreo. Pero la verdad es que cualquier ciudadano podría sentirse invadido. Las cámara son potentes, pueden captar detalles casi íntimos a cincuenta metros de distancia, y causa inquietud saber que además de los policías que las utilizan para prevención, un funcionario político que no es operativo policial, aunque sea el gobernador; esté utilizando el joystick para cuidar, mirar, proteger, (o vigilar) a la gente. Al vicegobernador Racconto, por caso, no le gustó la camarita instalada a metros de su despacho, y mucho menos que el gobernador pueda operarla desde su escritorio.

MDZ Online ha consultado a dos especialistas, para que nos brinden su opinión.

Darío Kosovsky (miembro del ILSED, Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia y autor del libro “El ciudadano sheriff”): Hay políticos a los que se designa para funciones de gobierno en Seguridad, e inmediatamente quieren ponerse la gorra y la corredera. La democratización de los sistemas de seguridad no significa que los políticos hagan el trabajo de los policías, si no que se hagan cargo del diseño de una planificación estratégica, la conducción de su implementación, y su evaluación permanente. El seguir videocámaras instaladas en la ciudad es una tarea netamente operativa y da la impresión de que la pretensión de un político de ejercer el monitoreo de las mismas, responde a la incomprensión de lo que gobernar estratégicamente una temática significa, o simplemente a una práctica bastante repudiable, el voyeurismo.

Carola Concaro (investigadora del INECIP, Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales): No creo que esté mal el uso de cámaras de vigilancia como instrumento preventivo, creo que, sin embargo, se le ha dado un valor único como estrategia de reducción de la delincuencia que, en términos estrictos, no tendría. La respuesta más que técnica es de sentido común. Si uno utiliza cámaras estrictamente para la vigilancia de conductas, con un abordaje estigmatizante y en búsqueda del “infraganti”, estamos bajo un dispositivo que no tendrá más efecto que sobre el control social de determinado circuito de tránsito de gente, y posiblemente esté a cargo de funcionario de la policía de calle o preventiva. Ahora bien, si las cámaras se utilizan como apoyatura de una hipótesis de investigación concreta sobre, por ejemplo, la identificación del modus operandi del narcomenudeo en determinada zona, la detección de complicidades, frecuencias, cantidad de operadores, etc etc, las cámaras no se usan para la represión de conductas o delitos, sino mas bien como herramienta de investigación de un determinado tipo de delito. Esto representa una herramienta válida para una agencia de investigación criminal. En definitiva, la difusión del uso de cámaras de vigilancia ha sido cooptada por abordajes de derecha para funciones de control social situacional, siendo extremadamente anti democráticos e inútiles sus resultados. Subsumir la persecución del delito flagrante a partir de la mera observación, requiere de la asignación de una cantidad de recursos humanos para desarrollar la tarea de vigilancia, sobre la cual los resultados obtenidos jamás van a ser más que ineficientes en relación con los recursos requeridos para ello, e ineficaces en relación con el modo de perseguir el delito: significa, en pocas palabras, no tener hipótesis de investigación para perseguir el delito y acotar la tarea de persecución a los fines de los viejos edictos policiales, esta vez, bajo un tinte modernizador: el control social y persecución de los sectores más vulnerables a la represión policial. En última instancia, devela policías no preparadas o intenciones de vigilancia que nada tiene que ver con el objetivo formal declarado, la prevención del delito.

Habrá que ver ahora cómo evolucionan los pedidos de informes, y la investigación de la denuncia de Racconto. Mientras tanto, no se preocupe. Si usted es un mendocino de bien puede estarse bien tranquilo: Jaque lo está cuidando.