Presidentes y representantes de 47 países acordaron hoy en Washington poner "bajo llave", dentro de los próximos cuatro años, el uranio altamente enriquecido o el plutonio, en la cumbre durante la cual el jefe de la Casa Blanca, Barack Obama, pidió "acciones concretas" y rápidas contra el riesgo del terrorismo nuclear y consideró que después de hoy "l mundo es un lugar más seguro".
"Alcanzamos verdaderos progresos en los esfuerzos por hacer más seguro al mundo", consideró Obama al cierre de la conferencia en Washington. Las casi 50 naciones participantes adhirieron a su objetivo de asegurar en el término de cuatro años todo el material fisible, especificó.
En la reunión, en cuyo marco México acordó entregar su uranio enriquecido a Estados Unidos y Canadá, el mandatario advirtió que sería "una catástrofe planetaria" si material atómico cayera en manos de organizaciones como Al Qaeda, considerada responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001
Al hablar ante los presidentes convocados para debatir sobre seguridad nuclear, Obama definió al terrorismo atómico como "una de las amenazas más grandes a la seguridad global". El objetivo, dijo el presidente a sus colegas, entre ellos varios de Latinoamérica, debe ser garantizar que esos elementos no caigan en manos de países considerados de "alto riesgo" o de organizaciones terroristas.
"Dos décadas después del final de la Guerra Fría -dijo Obama-, enfrentamos la cruel ironía de la historia: el peligro de una confrontación nuclear entre naciones ha disminuido, pero el peligro de un ataque nuclear ha aumentado". Según el presidente, "hay materiales nucleares que se podrían vender o robar y usarse para un arma nuclear en decenas de países". Obama explicó que "una cantidad mínima de plutonio, aproximadamente del tamaño de una manzana, podría matar y lesionar a cientos de miles de inocentes".
"Redes terroristas como Al Qaeda han tratado de adquirir materiales para un arma nuclear y, si algún día logran hacerlo, no hay duda de que los usarían", aseveró. El reclamo de Obama fue respaldado por su colega de China, Hu Jintao, quien pidió la imposición de medidas "efectivas" para salvaguardar plantas y materiales nucleares en todo el mundo y evitar que uranio enriquecido pueda terminar en manos de organizaciones radicalizadas.
La posibilidad de que armas nucleares caigan en poder de esos grupos "no debe ser subestimada", dijo el presidente chino, quien expresó una "creciente preocupación" al respecto.
Medidas de control. Las medidas acordadas en Washington prevén controles más estrechos sobre los materiales nucleares utilizables para construir armas atómicas, y la lucha contra el tráfico clandestino de esos elementos.
A la organización terrorista Al- Qaeda se le atribuyen fuertes vínculos y ramificaciones en Irán que, junto con Corea del Norte, fueron los dos grandes ausentes en la primera gran cumbre sobre seguridad nuclear.
Por su parte, la canciller alemana Angela Merkel expresó que, a futuro, el material atómico debe ser registrado mundialmente en bancos de datos, las reservas deben transparentarse y así ser más seguras contra terroristas.
Merkel dijo que los participantes de la cumbre se comprometieron a que el uso de material con fuentes radiológicas y materiales fisibles debe ser comprobable. La canciller evaluó que la conferencia activa un proceso que aborda desde la seguridad en el sentido más amplio hasta una amenaza elemental del siglo XXI. "Se trata de la percepción del peligro y de una cultura de la seguridad".
La canciller consideró que el peligro de que terroristas quieran perpetrar ataques con material atómico es real. "Acá no hablamos de una pregunta hipotética", apuntó.
El documento firmado por los presidentes subraya que, de todas maneras, estas medidas no deberán violar el derecho a desarrollar energía nuclear con objetivos pacíficos, un concepto que dejó la puerta abierta a los países en desarrollo que están buscando poner en marcha una industria de la energía llamada "limpia".
Cumbre histórica. Esta es la cumbre más grande que encabezó un presidente estadounidense desde 1945, con líderes y altos funcionarios de más de 47 países reunidos en Washington. Obama anunció que Corea del Sur albergará dentro de dos años la próxima Cumbre sobre Seguridad Nuclear, cuya primera edición concluye hoy en Washington.
La decisión del presidente surcoreano, Lee Myung Bak, de ofrecer su país como sede del próximo encuentro, "refleja el liderazgo regional y global" de Corea del Sur, afirmó Obama al hacer el anuncio.
Los objetivos de la cumbre actual incluyen reforzar salvaguardas internacionales y asegurar adecuadamente reservas de material nuclear, así como reducir el uso de uranio altamente enriquecido en reactores civiles. Esa forma de uranio es un ingrediente clave para las bombas atómicas.
Tras guardar un minuto de silencio al inicio del encuentro en recuerdo del fallecido presidente polaco, Lech Kaczynski, Obama llamó a sus pares "de todas las esquinas del planeta" a trabajar activamente en la primera sesión plenaria, dedicada a las "políticas nacionales para controlar material nuclear e impedir su tráfico ilegal", para lograr medidas "concretas".
Acuerdo con Moscú. EE.UU. y Rusia firmaron hoy un protocolo para deshacerse de al menos 34 toneladas métricas del excedente del plutonio altamente refinado de sus respectivos programas de Defensa, material suficiente para fabricar varios miles de armas nucleares.
El protocolo que fue recientemente cerrado y que enmienda y actualiza el Acuerdo de Disposición de Plutonio de 2000, fue firmado por la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, y su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, en un acto que tuvo lugar al margen de la Cumbre de Seguridad Nuclear que se celebra en Washington.
En virtud del acuerdo, ambas potencias se desharán inicialmente de 68 toneladas de plutonio en total, un material suficiente para producir 17.000 armas nucleares, según el departamento de Estado.
Rusia y EE.UU. comenzarán a eliminar esa cantidad de plutonio de alto grado a partir de 2018, cuando tengan completadas y operativas las instalaciones necesarias para poder llevar a cabo el proceso.
El acuerdo establece en 34 toneladas métricas la cantidad inicial de plutonio que quemarán Moscú y Washington respectivamente en sus reactores nucleares y que será utilizado como combustible para producir electricidad. No obstante, deja la puerta abierta a más reducciones en el futuro.
El pacto original para reducir las reservas de plutonio de alto grado fue suscripto hace diez años por el entonces vicepresidente de EE.UU. Al Gore y el ex primer ministro ruso Mijail Kasyanov.
Ambas partes se comprometieron a destruir 34 toneladas métricas de plutonio quemándolo en reactores nucleares, pero el acuerdo no entró en vigor debido a disputas sobre la ayuda financiera internacional que Rusia decía necesitar para poder ejecutar el convenio y ha estado estancado durante la última década.
EE.UU. desembolsará 400 millones de dólares para ayudar a Rusia a cumplir su parte del compromiso. Con el acuerdo, Moscú y Washington se aseguran de que el plutonio será eliminado en un lugar seguro y de forma transparente y efectiva y se fortalecen las barreras para acumular más plutonio separado.
En tanto, hoy México firmó un acuerdo con Estados Unidos y Canadá por el que se compromete a convertir el combustible de su reactor nuclear de investigación para que use uranio de bajo enriquecimiento, según se anunció en Washington como uno de los "logros" de la Cumbre.
Ayer Ucrania apuntó que planea deshacerse en un plazo de dos años de su uranio enriquecido, como parte de un esfuerzo más amplio de Estados Unidos y Rusia de retirar el peligroso combustible y convertir los reactores civiles mediante el uso de un uranio poco enriquecido y mucho más seguro