El día que Jaque se codeó con el glamour

El fin de semana pasado se presentó en sociedad el emprendimiento "Tupungato Winelands" y el mandatario vivó una jornada distinta junto a los empresarios más importantes de la provincia y el país. En la nota, enterate de todas las perlitas de Celso en un "día de sociedad".

Foto: Federico Croce / MDZ
Foto: Federico Croce / MDZ

El gobernador vivió un fin de semana inusual hace un par de días. Es que el sábado pasado el grupo Burco América presento “Tupungato Winelands” con un mega-evento que trajo invitados especiales de Buenos Aires, e incluyó partidos de golf y polo, paseos entre viñas, degustaciones y un almuerzo súper gourmet, mucho glamour e interesantes encuentros.

Sólo acompañado por el responsable de la Secretaría de Turismo, Luis Böhm, Celso Jaque fue un invitado más y se dedicó a la tertulia y el disfrute de un día “first class”: brindó y conversó dicharachero con los presentes, se animó a probar casi todos los platos del elaborado menú y se entusiasmó con el partido de polo.

Perlitas imperdibles     

Danza de empresarios. Los ejecutivos de varias de las empresas más reconocidas de la provincia se peleaban por un momento de charla con Jaque. Como si fuera la novia en el momento del vals, muchos de ellos “hacían fila” o esperaban el turno para poder tener unos minutos con él. Algunos propusieron una seria charla, otros eligieron la informalidad y los chistes, y hasta hubo quienes le contaron aspectos familiares o muy personales entre abrazos y palmadas -¿quizás para demostrar cercanía o íntima amistad frente a los demás?-; pero lo cierto fue que casi todos los empresarios no quisieron volver a sus hogares sin una entrevista “ad hoc” con el gobernador.



El humor, ante todo. Sabido es que Celso Jaque no es fanático de las fotos. Sin embargo, quizás por encontrarse en un ambiente distendido y rodeado de personas que no le hacían reclamos, el gobernador se dejó fotografiar sin problemas, posó, accedió a los pedidos de los profesionales de la cámara ("vamos al sol", le decían unos... "una sonrisita", pedían otros) y hasta se nimó a ensayar distintas posturas. "Así está bien? Sino avise, amigo... lo único que no se puede cambiar es la cara, que va a usted a hacerle", bromeaba canchero.

Gusto personal. Parece que el gobernador tiene un especial agrado por las chupayas. Hay que decirlo: el sábado tuvo un comienzo nuboso, pero ya antes del mediodía Febo reinaba resplandeciente con toda ostentación. Quizás por esto Jaque pidió con insistencia que le consiguieran uno de estos tradicionales sombreros, y no se quedó tranquilo hasta tenerlo consigo. Es más, una vez que se hizo de él, no quiso soltarlo (¿Tal vez por miedo de que algún avivado se lo birle?). “En su casa debe tener una colección entera, siempre que va a un evento de estas características se lleva uno”, comentó un periodista gráfico.

 

Lookeado. Algunas de las damas presentes, muchas fieles seguidoras de la moda, lo reconocieron. “Hay que darle crédito por su correcta elección en cuanto a la vestimenta. Su pantalón color arena estaba muy bien combinado con la camisa celeste y el saco de un verde pálido que los completaba. Mucho mejor que varios de los señores que llegaron con pesados trajes oscuros”, dijeron.

Servicial y ocurrente. Así se mostró el mandatario en todo momento. Un episodio que lo demuestra se desarrolló así: barra de tragos. Quien escribe a punto de pedir un refresco y de golpe, Celso Jaque llega al lado. “¿Qué se sirve, joven?” Dispara el mandatario mendocino. “Una gaseosa light, señor Gobernador” fue la respuesta. “¡Pero querido, cómo no toma una copa de vino!”, fue el remate del dueño del sillón de San Martín. Risas generales.