Decorando con objetos de antaño

Todos tenemos la posibilidad de encontrar objetos en desuso que vivieron su momento de gloria décadas atrás, elementos olvidados con buen diseño, cuidadas litografías, colores armónicos y bellos grabados que se pueden refuncionalizar con ingenio, elegancia y buen gusto.

A veces la idea más sencilla puede ser la más creativa. Todos tenemos la posibilidad de encontrar objetos en desuso que vivieron su momento de gloria décadas atrás, elementos olvidados con buen diseño, cuidadas litografías, colores armónicos y bellos grabados que se pueden refuncionalizar. Con ingenio, elegancia y buen gusto, la anticuaria mendocina, Alejandra Cicchitti nos revela cómo decorar nuestro hogar con objetos de antaño.

Basta con revolver algún viejo baúl o el armario de nuestras abuelas, para encontrar alguno de esos objetos que, de tan bien guardado, considerábamos perdido y olvidado y sorprendernos ante su buen estado. ¿Por qué sobrevivieron después de tanto tiempo? Porque el material con que estaban fabricados: de lata, de metal, de cartones muy gruesos o de vidrio, aseguró su perdurabilidad. Hoy, después de varios años, distintas características los ponen nuevamente en valor por su estética y por su practicidad, ejemplo, la capacidad hermética de cierre que poseen varios objetos antiguos proporcionada por sus tapas, que nos posibilita utilizarlos como envases que adornan distintos lugares de nuestro hogar.

 
Los canastillos de hierro o metal son óptimos para colocar las sales, acondicionadores y emulsiones al alcance de tu mano al momento de la ducha. Para embellecerlos podés patinarlos y agregarles flores en las manijas.
 

Antes, ciertos alimentos se guardaban en latas de distintos tamaños con gráficas y dibujos coloridos. Si ubicamos algunas latas en nuestra cocina podremos ordenar utensilios y así decorar el corazón de la casa.

 

 

 






















Otra idea práctica con latas puede ser la de almacenar en ellas los sobrecitos de azúcar y edulcorante que servimos a nuestros invitados con el café o el té de la tarde.


Para quienes gustan de fabricar velas aromáticas caseras, un exclusivo envase contenedor puede ser una pequeña lata antigua que adorne y mantenga segura la candela.

Los frascos transparentes, casi siempre de formas atractivas y esmeradas, en los que las abuelas colocaban al resguardo, deliciosas preparaciones, pueden ser originales recipientes. Colocando en su interior objetos de arte, dibujo y pintura, alegrarás los rincones y los tendrás contigo presentes.
























 
Varios creíamos que los frascos antiguos de farmacia eran más valiosos y prácticos con sus tapas. Sin embargo, si encontrás alguno que conserve sus singulares etiquetas,  por qué no aprovecharlo para guardar pinceles o utilizarlo como lapicero o porta sahumerios?

 
Las latas de dimensiones más importantes pueden ser usadas como cestos para la habitación de los más chicos. Al forrarlas con alguna tela de alegres motivos, protegeremos de forma segura y divertida los objetos con que las llenemos: cartulinas, papeles afiche, pousters, etc.

Alejandra Cicchitti

Para más información: www.alejandracicchitti.com.ar  y acantiguedades@yahoo.com.ar