Críticas en informe de Universidades sobre el Indec

La Universidad de Buenos Aires (UBA), junto con otras casas de estudios, entregó esta mañana al ministro de Economía, Amado Boudou, un duro informe sobre el estado del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)."Desde enero de 2007, la credibilidad pública en las estadísticas elaboradas por el Indec se ha visto disminuida",.

Después de varios meses de espera para ser recibidos por el Gobierno, la Universidad de Buenos Aires (UBA), junto con otras casas de estudios, entregó esta mañana al ministro de Economía, Amado Boudou, un duro informe sobre el estado del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Fuentes de la UBA confirmaron a LA NACION que las universidades acudieron al llamado del funcionario luego de haber expresado su profundo malestar por el pedido de asistencia tecnica al Fondo Monetario Internacional (FMI) para construir un nuevo índice de precios a nivel nacional.

Lo que despertó el enojo de los integrantes del Consejo Académico del Indec es que se haya priorizado la ayuda del Fondo cuando Boudou se negó sistemáticamente a recibir el documento -que él había encargado por decreto- que fue terminado a mediados de septiembre.

El jefe de asesores del ministro, Guido Forcieri, fue el encargado de convocar en las últimas horas a los representantes de las universidades luego del sorpresivo anuncio del acuerdo de cooperación técnica con el FMI.

Las fuentes de la UBA agregaron que el malestar de las casas de estudio también se debe a que Boudou nunca les respondió la carta a los cinco rectores que exigieron entregar el informe -Tucumán, Buenos Aires, Untref, Rosario y Mar del Plata- y que, en vez de llamar a las máximas autoridades para analizar el informe, ahora convocó a delegados técnicos.

El informe. Los académicos elaboraron un reporte de 180 páginas y en el que vertieron duras críticas al actual Indec, entre ellas: pérdida de credibilidad, un índice de inflación que presuntamente representa a los pobres, pero que no mide ciertos alimentos básicos, subas salariales fantasiosas, caída a la mitad de los productos relevados, y brutales diferencias entre los precios del área metropolitana y los índices provinciales.

"Desde enero de 2007, la credibilidad pública en las estadísticas elaboradas por el Indec se ha visto disminuida", fue una de sus más contundentes conclusiones.