Pan con panceta y nueces - Ingredientes (1 pan):
• 400 g de harina
• 15 g de sal (1 cucharada)
• 20 g de levadura fresca
• 200 cc de leche
• 4 huevos
• 100 g de manteca
• 100 g de panceta ahumada
• 50 g de nueces
Para preparar este pan, se corta la panceta en “lardons”.
¿Qué significa esto? Significa cortar la panceta en tiras finas (pero bien finitas, eh!), de manera que en cada tirita podamos encontrar intercaladas capas de grasa y de carne.
Una vez cortada la panceta, se saltea en una sartén caliente sin nada (porque la misma grasita de la panceta va a servir para dorar) hasta que esté crocante. Aparte, se cortan las nueces en trocitos y se reservan.
Se pone en un jarrito la mitad de la leche y la manteca y se calienta hasta que la manteca se derrita.
Una vez listo, se apaga el fuego y se agrega la leche fría para que se entibie la preparación (comprobá esto metiendo un dedo, si sentís que sigue caliente dejala entibiar, porque si no se puede quemar la levadura). Se coloca la levadura desmenuzada sobre la mezcla y se reserva.
En un bol se mezclan todos los ingredientes y se incorporan bien con una cuchara de madera, se deja leudar la preparación hasta que doble su volumen.
Una vez que leudó, se coloca el pan en una budinera enmantecada y se deja leudar nuevamente. Cuando haya doblado su volumen (tiene que estar bien “gordito”) se lleva a cocinar a horno medio (180º) y precalentado hasta que la superficie del pan se dore, y al clavar un cuchilo, este salga limpio. Se deja enfriar y se sirve cortado en rodajitas. ¡Mmmm!
Por Sandra Calvete
Coodinadora Académica, Escuela Argentina de Sommeliers
Maridaje
El pan es un alimento que por lo general no se come solo, podemos hundirlo sin culpa en el mejor tuco, también sirve -con un poco de mayonesa- para saciar el apetito antes del almuerzo, y también para tostar y untar de manteca y dulce de leche.
Y mi lista puede seguir, pero creo que este pan lleno de sabor es el compañero ideal para una excelente picada repleta de quesos de todas las texturas y sabores: Brie, Camembert, Azul, Parmesano, Gouda, Emmental, de cabra, de vaca, duros o blandos.
Como ya solucionamos el maridaje del pan, ahora solo me queda recomendarles un vino, y para eso debo apelar a mi experiencia: un excelente tinto. Buscaría uno que tenga crianza para que sus taninos maduros puedan jugar en boca con tantos sabores, sin miedo a que sobresalga alguno, con la confianza que el tiempo que estuvo en la barrica le va a ceder, sabores a frutas secas que van a compartir con el pan. En cuanto al varietal, hoy te dejo que seas curioso y te animes a probar y a descubrir esos que nunca pensaste tomar.
El pan, el queso, el vino y los amigos ¡hacen el maridaje perfecto!