Malestar de Kirchner por la independencia de Scioli

Néstor Kirchner vio a Daniel Scioli por televisión y enfureció. Era la noche del lunes pasado en la quinta de Olivos. El gobernador bonaerense repetía que en marzo próximo iba a analizar si será candidato a presidente. "Veremos cuando llegue el momento", anunció misterioso, y el ex presidente, de inmediato, lo tomó como una afrenta: "Acá, el único que decide quién es candidato soy yo", dicen que dijo.

Foto: Télam.
Foto: Télam.

Néstor Kirchner vio a Daniel Scioli por televisión y enfureció. Era la noche del lunes pasado en la quinta de Olivos. El gobernador bonaerense repetía que en marzo próximo iba a analizar si será candidato a presidente. "Veremos cuando llegue el momento", anunció misterioso, y el ex presidente, de inmediato, lo tomó como una afrenta. Ordenó llamar a los caudillos provinciales del PJ, a sus aliados sindicales y hasta a los intendentes del conurbano. Les envió a todos el mismo mensaje, según reconstruyó LA NACION entre fuentes de los tres sectores: "Acá, el único que decide quién es candidato soy yo".

En tiempo récord, un pelotón de peronistas tradujo la orden en palabras y dijo en público que los postulantes del justicialismo en 2011 eran "Néstor o Cristina". Menos Scioli. Desde aquella noche, la tensión política entre el ex presidente y el gobernador no cesó de crecer, al punto de poner en riesgo la tregua política que habían sellado hace menos de un mes en una cumbre secreta.

El asesinato del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra sólo demoró un operativo que en la Casa Rosada anuncian como inevitable. "Kirchner está preparado para redoblar la presión sobre Scioli", insistió ante LA NACION una alta fuente de la Casa Rosada.

Según otros tres funcionarios nacionales con acceso a Olivos, el ex presidente ya lo anuncia en sus tertulias políticas: "Daniel se tiene que jugar, decir de qué lado está". Kirchner le reprocha con ganas al gobernador su "coqueteo electoral". La sensación de la traición llevó la tensión al límite. El jefe peronista no perdona que Scioli acepte mansamente sin hablar la difundida versión de que tiene un plan propio para ser presidente, con o sin el kirchnerismo. "No puede ser que salga el Peronismo Federal a decir que sería buen candidato a presidente y ni un ministro conteste", le escucharon decir a Kirchner esta semana dos hombres clave del peronismo oficialista.

En la cumbre del 5 del actual, Scioli y Kirchner habían intentado aquietar la controversia interna después del reto público por la inseguridad. Acordaron que el gobernador mantendría su perfil componedor. Que Kirchner no atacaría más a la Corte. Y que le allanaría su carrera por la gobernación. A cambio, Scioli iría al acto con los gobernadores en Santa Cruz y diría en privado y en público que siempre lo iba a acompañar, incluso en su sueño de volver a la Casa Rosada el año que viene. El ex presidente siente que el gobernador no está cumpliendo con su palabra.

Ahora espera que tenga un gesto. En boca de un funcionario nacional que ve casi a diario al santacruceño: "Daniel tiene que decir que los Kirchner son los candidatos en 2011. Y después vemos en marzo". Hasta anoche, Scioli mantenía silencio.

Kirchner puso plazos. Espera que se aquiete la turbulencia por la muerte de Ferreyra. Si entonces no hay respuestas, podría volver un fantasma acechante: el de la falta de fondos.

En aquel encuentro secreto del 5 de este mes, Kirchner y Scioli también habían sellado un acuerdo financiero para la provincia. Ahora, por orden expresa del ex presidente, en el Ministerio de Economía estudian con detalle los envíos que cada mes alimentan las necesitadas arcas bonaerenses. También el "blindaje" que Scioli consiguió en el exterior. Los técnicos ministeriales dicen estar seguros: con ese dinero (unos 550 millones de dólares) sólo podría pagar un mes y medio de sueldos. Una pregunta retórica ya recorre los pasillos: "¿Quién va a pagar las recomposiciones salariales de 2011?".

Entre amenazas y muestras de liderazgo, Kirchner pretende mantener a raya sus obsesiones inmediatas: el dominio férreo de la estructura del PJ y encaminarse a ser el único candidato nacional del peronismo.

"Está convencido de que llega. No le va a ceder el lugar a nadie", insistió ante LA NACION antes del fin de semana un funcionario clave de la Casa de Gobierno. El líder justicialista mira encuestas convencido de que la oposición no encontrará candidato y que el repunte económico le dará los números para superar los 40 puntos y ganar en primera vuelta. En la Casa Rosada admiten que hoy les cuesta serpentear por arriba del 30.

Los integrantes del equipo político kirchnerista apuestan a invadir de obras el conurbano, preparar una lluvia de fondos para los gobernadores y alcanzar acuerdos electorales salvadores en dos provincias clave: Córdoba y Santa Fe. En la primera está cerrada una alianza tácita con el ex gobernador José Manuel de la Sota. En la otra, Kirchner espera encontrar la fórmula para sumar adherentes y superar la magra cosecha de un dígito. Lo mismo anhelan para la Capital. Sueñan con alcanzar en ambos distritos el 20 por ciento. Por ahora, en ninguna encuesta Kirchner supera el 10.