Un grupo de militares leales al orden constitucional rescató esta noche al presidente Rafael Correa del hospital de Quito en el que lo mantuvieron los policías que se sublevaron hoy en Ecuador. El mandatario llegó minutos después al Palacio de Gobierno, y desde el balcón pronunció un encendido discurso, en el que acusó a los policías que se alzaron contra su gobierno de "haber sido engañados por los conspiradores de siempre", en alusión a sus opositores políticos. Con la aparición de Correa, el intento de golpe en Ecuador se desvanecía, al cabo de una jornada de caos y enfrentamientos que dejó al menos un muerto y decenas de heridos.
"Es un día muy triste, se ha derramado sangre ecuatoriana, sangre de hermanos y eso es imperdonable, no habrá perdón ni olvido para los pocos que se rebelaron y atacaron a su comandante en jefe, balearon a sus conciudadanos, la historia los juzgará. Ahora adelante, a seguir adelante con nuestra revolución ciudadana, que no la para nada ni nadie, hasta la victoria siempre", dijo Correa.
El mandatario agradeció el apoyo recibido "de presidentes y países hermanos", ratificó que seguirá adelante con la ley que generó la revuelta y acusó a "los gutierristas" de haber incitado a la rebelión "por que no pueden vencernos en las urnas".
Desde el balcón del Palacio de Carondelet (casa de gobierno) Correa éste había sido "el día más triste de sus casi cuatro años de gobierno. "Por un grupo de desquiciados, por la infamia de los conspiradores de siempre, maltrataron, secuestraron al presidente y para liberarlo han caído hermanos ecuatorianos", dijo el presidente. Correa anunció en un principio que en el operativo de rescate, en el que intervinieron militares, murió al menos un policía, pero luego rectificó y dijo que sólo había cinco heridos entre los efectivos leales.
"Me acaban de dar una noticia que, aunque es grave, es menos grave. Me dicen que parece que hay cinco heridos nuestros del GEO (Grupo Especial de Operaciones del Ejército), pero todavía no hay ningún fallecido. Ojala que sea así, que se recuperen lo más pronto", dijo Correa.
"Hoy el Presidente no ha claudicado como hicieron otros cobardes", dijo Correa en alusión a algunos de sus predecesores derrocados en la última década. "Lucio asesino", respondió la muchedumbre apiñada en la plaza, en alusión al ex presidente Lucio Gutiérrez, un golpista después electo presidente y derrocado a su vez en 2005.
El discurso del mandatario, que aseguró haber enfrentado un intento de golpe de Estado, fueron seguidas con aplausos y vivas de la multitud, que lo esperaba desde temprano en la Plaza de la Independencia, en el centro colonial.
Correa recuperó el control de la situación en Ecuador
El presidente ecuatoriano habló desde el balcón del Palacio de Gobierno, luego de dejar el hospital donde los policías golpistas lo mantuvieron casi todo el día. Las fuerzas militares cercaban paulatinamente a los rebeldes y volvía la calma a Quito.