Correa desvinculó a Estados Unidos del fallido intento de golpe

El presidente de Ecuador negó que autoridades norteamericanas hayan colaborado de alguna manera con la rebelión policial del 30 de septiembre. Por otra parte, organizaciones políticas y sociales anunciaron la conformación de "una gran alianza para la defensa del orden democrático en el país". El presidente Barack Obama llamó por teléfono a Correa para “expresarle el respaldo del gobierno norteamericano” tras los hechos del 30 de septiembre.

Militares custodian el palacio presidencial de Ecuador.
Militares custodian el palacio presidencial de Ecuador.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, desvinculó a las autoridades de Estados Unidos de cualquier sospecha de haber participado o alentado la sublevación policial del 30 de septiembre que tanto el gobierno como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Organización de Estados Americanos (OEA) consideraron un intento de golpe de estado.

Mientras tanto, organizaciones políticas y sociales afines al gobierno de Correa anunciaron la conformación del Frente por la Democracia, con el objeto de defender el “orden democrático” y cuya primera acción pública será una concentración en Quito, que esperan masiva, el viernes próximo.

Varios medios ecuatorianos informaron hoy que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llamó por teléfono a Correa para “expresarle el respaldo del gobierno norteamericano” tras los hechos del 30 de septiembre.

Obama manifestó que “irrestrictamente su gobierno apoya el orden constitucional y a nuestro gobierno legítimamente electo”, así como lamentó “versiones de ciertos diarios que decían que Estados Unidos estaba involucrado” en la asonada. De acuerdo con esas fuentes, “Obama le aseguró al jefe del Estado ecuatoriano que su gobierno no tuvo ningún tipo de participación en la intentona golpista”. “Yo le dije: Presidente, eso no tiene ni que decírmelo, jamás vamos a pensar algo así”, comentó Correa, según la nota oficial.

Por otra parte, organizaciones políticas y sociales, asambleístas (legisladores), autoridades y otras personalidades afines al gobierno de Correa anunciaron la conformación de “una gran alianza para la defensa del orden democrático en el país”.