El toque Midas en la noche de Con Con

Los mendocinos mayores de 21 años han encontrado en esta disco un subterfugio de la noche, donde encontrarse entre ellos y la música. Desde la electrónica hasta los hits pachangueros de los Decadentes y Vilma Palma.  Mirá las fotos.

Mendocinos con onda en la movida nocturna. Foto: MDZol
Mendocinos con onda en la movida nocturna. Foto: MDZol

Una noche agradable, con una brisa marina, buenos tragos, música variada, gente hemosa fluyendo por todos los costados. Esto es Midas, el boliche que anima las noches de Con Con, a unos pasos de baile de Reñaca y, por ello, donde los mendocinos mueren por entrar.

Generalmente, el lugar de encuentro es en el McDonalds de Reñaca. Un cúmulo de ansiedad en la parada del micro llama la atención todas las noches. Mientras los adolescentes prefieren Makena, por su cercanía, los jóvenes mayores de 21 años pueden encontrar un ambiente más a su gusto.

Varias delicadezas hacen que Midas se transforme en el elegido por los mendocinos.

En primer lugar, da la sensación que uno está en una de esas discos del Caribe. Su salida a una pequeña playa, promueven que uno pueda bailar en la todavía cálida arena o sentarse en las reposeras a beber tranquilamente un mojito.

El encanto también lo otorga el reflejo de la luna en el océano y la brisa marina y si bien siempre conviene llevarse un abrigo, la excusa es perfecta para cruzar el brazo por la espalda como una previa de los arrumacos. De fondo, la música.

Una pista de reggaeton, una de música electrónica -en el primer piso-, y una de hits ochenteros y noventeros, entre los que siempre se destaca Luis Miguel. Pero también,el cuarteto de Rodrigo, la cumbia de los Auténticos Decadentes y hasta ese pop rock que alguna vez bailamos, luego odiamos y hoy, oh sorpresa, volvemos a conciliar con nuestros pies: Vilma Palma e Vampiros.

El ambiente de música electrónica, en el primer piso, también ofrece una vista al oceáno. Allí, en un espacio un poco más reducido que en la pista principal, los cuerpos se quiebran al dictamen del dj.

En el patio central, todos se encuentran. Un poco sudorosos, un tanto excitados. Algunas esperan el acercamiento del otro, el cabeceo o el verbo fácil de los hombres, con los brazos cruzados en un rincón. Otras, cobijadas en el grupo de amigos, directamente hace la suya, con un vaso en la mano y un cigarro en la otra.

Otros directamente se acodan en el balcón y conversan, mientras ven pasar a las diosas de la noche.

Pero no parece haber desconocidos en Midas. Por el contrario, parecerían formar parte de una misma comunidad que tiene en el boliche la extensión de la playa y que comienzan cuando los chicos promotores se acercan a tomar mate junto a ellos.

La diferencia con la playa, claro, está en los arreglos, en la "producción" de los detalles. Como si el bronceado del día brillara más de noche.

En el vip, además de los sillones, de la tranquilidad y de la buena música electrónica que, aún así, permite hablar con el otro, hasta se puede andar descalzo. La arena de playa, sobre el piso, es un descanso de los tacos o una comodidad aún mayor para el que entró de ojotas.

Midas queda en la costanera que de Reñaca conduce a Con Con. Se puede ir caminando -lo que se tarda alrededor de 15 o 20 minutos- pero en micro se llega en apenas cinco minutos y funcionan toda la noche. El costo del pasaje es de 500 pesos chilenos.

Como en todos los boliches de la costa, se puede entrar gratis antes de la 1, caso contrario son 4 mil pesos chilenos por el valor de la entrada.