Se dice que estamos en la era de la información. Se dice que quien posee información, posee poder.
Mirando a nuestro alrededor podemos comprobar que estamos invadidos por cuantiosa información.
La cuestión que me planteo, y que me lleva a ahondar un poco más, es sobre el tipo de información a la que estamos expuestos y absorbemos cotidianamente.
Llegando a la conclusión de que existe una carencia en cuanto a medios de comunicación que nos proporcionan habitualmente información positiva, que nos movilice a accionar y a saber que existen cada vez más cantidad de espacios y personas que desde sus diferentes roles buscan aportar su grano de arena para lograr un mundo mejor.
Por supuesto que la realidad presenta distintas facetas, a veces muy negativas, pero no debemos centrarnos solamente en ellas. También podemos tener acceso a información constructiva que nos brinde luz, esperanza y que no nos permita caer en un pesimismo que nos deje inmóviles como simple espectadores o críticos de lo que ocurre.
Nosotros podemos ser protagonistas concientes de nuestras responsabilidades y de nuestro poder para transformar el camino destructivo que se nos presenta como inminente, hacia uno que abra nuestra conciencia y nuestra mente para integrarnos con todo lo que existe.
Puede sonar romántico, pero es ahí donde se refleja la desesperanza por la que estamos aturdidos.
El sistema en el que vivimos no estuvo con nosotros desde siempre, sino que fue creado por los hombres y somos los hombres quienes podemos transformarlo en dirección hacia un proceso de cambio, de aprendizaje y de paz, para que la humanidad cambie por decisión conciente de cada uno de nosotros.
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