Mendoza celebra el trabajo de la vid, fruto de la labor de todo un año. La naturaleza, el esfuerzo y la tradición se plasman en esta gran fiesta de los mendocinos.
Un fenómeno único nacido desde el oasis, donde las extensas hileras de viñedos sorprenden con sus frutos. Uvas negras, rosadas y blancas, atentas al homenaje del pueblo de las vides. Mendoza canta y baila para brindar con su gente y con el mundo. Así regresa una vez más con la Fiesta Nacional de la Vendimia.
Del pueblo y para el pueblo, Vendimia muestra la síntesis de los momentos nacidos de la unión entre el hombre y la vid, el hombre y la cosecha, el hombre y las costumbres.
Prácticas, creencias y mitos de Mendoza moldean el espíritu vendimial. Porque Vendimia es parte de nuestra historia, la historia no escrita, la cultura por tradición. Vendimia es poesía y música. Vendimia nos obliga a repasar nuestra memoria y nuestro pasado, a ver el presente y recibir el futuro.
En la tierra del sol y del buen vino se comienza a palpitar una nueva edición de la Fiesta Grande que cumple 72 años. Vuelve Vendimia para bendecir y recibir la fuerza del vino nuevo, y nosotros, protagonistas y también testigos, sentimos la presencia de nuestra identidad.
El espíritu de la Vendimia invade Mendoza
Nuestra provincia celebra el trabajo de la vid, fruto de la labor de todo un año. La naturaleza, el esfuerzo y la tradición se plasman en esta gran fiesta de los mendocinos.