Una herramienta contra la estupidez

Muchas son las cosas que MDZ ha venido a cambiar o, al menos, a presentar de otro modo. MDZ es un modo de ser periodístico, el nuestro. Ha de saber el lector que trabajamos muchísimo para que así sea, que nuestro día es largo, que respiramos periodismo las 24 horas, que estamos aprendiendo minuto a minuto cómo se hace el periodismo en el tercer milenio, para que la historia de Mendoza comience a cambiar.

Foto: Ulises Naranjo / MDZ
Foto: Ulises Naranjo / MDZ

Hace unos pocos años atrás, quienes ejercemos este laburo –que aún nos parece que conserva su nobleza, a pesar de que los intereses políticos y empresariales lo constituyen y determinan más que nunca– no pensábamos que íbamos a trabajar como lo hacemos en MDZ On Line.

En esta redacción, todos los periodistas con más años en este negocio venimos naturalmente de la gráfica, de la “vieja” gráfica. Rápidamente, descubrimos que el periodismo on line es otra cosa. Y más aún: que es posible por cuestiones laborales volver a hacer el periodismo de los diarios de papel, pero que nosotros, luego de un año y medio trabajando en red, ya no somos los mismos. Es decir: el oficio, el laburo en sí mismo, siempre será el mismo (informar, opinar, interpretar y acrecentar la realidad) pero el periodismo on line, en cuanto herramienta tecnológica, ofrece un mayor grado de fidelidad con la realidad. Y sucede así por una simple razón: nuestro abanico expresivo es más amplio que el de los “viejos” periodistas de diarios de papel. Nosotros tenemos más elementos en la mano a la hora de informar. Y la realidad es plural. Y nuestra herramienta es plural.

Allí donde el diario de papel puede poner una o dos fotos, el digital puede poner veinte o treinta, si la ocasión lo amerita; o cuarenta, quién sabe. Allí donde el diario de papel tiene unos poquitos centímetros determinados para escribir (y que cada vez son menos), el diario digital tiene metros y metros.

Hace poco, hice una Entrevista del Día a un escritor, Gregorio Manzur. Pues bien, si esa entrevista fuese llevada a papel ocuparía alrededor de treinta páginas o más de un diario estándar (y esto no significa que todas las entrevistas deban tener esta extensión, pero ciertos personajes como Manzur la merecen). Si a esto sumamos la posibilidad de acceso al hipertexto del texto a través de la red, esa entrevista o muchas de las notas que hacemos terminan internándose en Babel, aquella infinita biblioteca que Borges soñó. Por supuesto, hasta dónde llega la debida información es tarea del periodista y hasta dónde llega el apetito por el infinito conocimiento humano es tarea posterior del lector.

Lo cierto es que el mundo ha cambiado para nosotros. Es como si ahora, a los ojos de un periodista, el mundo sucediera on line. Habitualmente, vamos por la vida cargados con nuestro armamento básico: una notebook, un teléfono celular, una tarjeta de Internet inalámbrica y una cámara de fotos. Con esto, nos alcanza para producir información genuina desde sitios insospechados. Y al minuto. Y para todo el mundo. Y gratis. Y esto, bien lo sabemos en MDZ On Line, es recién el comienzo.

De aquí que uno no pueda dejar de saludar un proyecto como éste que, sinceramente, considero que ha venido a cambiar la historia de la comunicación en Mendoza y lo ha demostrado en muy poco tiempo.

Ahora bien, puestos a arribar a algún tipo de síntesis, es bueno abrevar en las mismas fuentes de siempre: la honestidad, la veracidad, la independencia de criterios, la mirada necesariamente crítica sobre la realidad, el ojo atento sobre el resto de los poderes, especialmente el político, que suele tener a “periodistas y medios amigos” invitados al banquete, en lugar de simplemente tener correctas relaciones con periodistas y con medios.

Muchas son las cosas que MDZ ha venido a cambiar o, al menos, a presentar de otro modo. MDZ es un modo de ser periodístico, el nuestro. Ha de saber el lector que trabajamos muchísimo para que así sea, que nuestro día es largo, que respiramos periodismo las 24 horas, que estamos aprendiendo minuto a minuto cómo se hace el periodismo en el tercer milenio, que este diario digital que nutrimos con nuestros desvelos está inusitadamente vivo y pretende ser factor decisivo para que la historia de Mendoza comience a cambiar de una buena vez.

Sépalo usted lector: nosotros, los periodistas de este diario, no estamos contentos con la realidad de Mendoza. Y que brindamos por la renovación de este descontento, porque poco, nada, ha cambiado en la provincia a lo largo del año que ya se fue.  

Por eso, buscamos informar, pero también buscamos, desde nuestro lugar, construir una provincia distinta, más participativa, solidaria y comprometida y menos indolente y también menos satisfecha de sí misma y de sus pasadas glorias.

Ojalá este año 2009 nos encuentre a todos con trabajo y con salud, sí, pero también haciendo de ese trabajo de todos y cada uno de nosotros una herramienta contra la estupidez, para salir del estancamiento histórico en el que estamos inmersos. Es un simple deseo, es cierto, pero, desde aquí, le pondremos nuestro propio cuero para darle vida y para que crezca sanito y contagie todo lo que pueda. Y que así sea.