Conocer la historia de Raúl Alfredo Leiva es ingresar también a buena parte de la historia de Celso Jaque. Son amigos desde que compartían un departamento en un edificio en la calle Juan B Justo de la Quinta Sección y juntos estudiaban Ciencias Económicas durante la década de los ’80 en la Universidad Nacional de Cuyo.
Perruco, como se lo conoce al jefe de asesores de la Gobernación, llegó a la facultad desde Caucete, el departamento sanjuanino ubicado al sudeste de la capital de la provincia vecina.
No fue el único que desembarcó desde esos pagos. También lo hizo Juan Agulles actual intendente de Malargüe junto a Rubén Mestre y José Muñóz, que también fueron habitantes de aquel departamento estudiantil.
Desde aquellos tiempos Jaque ha llevado a sus amigos universitarios a lo largo de su vida política, por eso Agulles es intendente, Mestre es el titular de la Casa de Malargüe en Mendoza, y Muñóz llegó a ser encargado del frigorífico municipal malargüino.
Los contemporáneos de este grupo y que conocieron a varios de los hombres que hoy definen el destino de la provincia distinguen a Leiva como “el único peronista de ellos” o por lo menos quien se declaraba peronista desde ese entonces. Jaque estaba identificado con el Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) porque el joven Celso suscribía a las ideas de Arturo Frondizi.
Mientras que a Agulles, Mestre y Muñóz de acuerdo al relato histórico de los testigos consultados los enmarcan como filo radicales seguidores de Raúl Alfonsín.
Jaque, flanquedo por sus compañeros de estudios llegó a ser presidente del Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas como candidato de un frente llamado Círculo de Estudiantes Universitarios Libres.
Su imagen prolija y su desempeño estudiantil eran una buena carta de presentación como alternativa. Casi una metáfora profética de lo que ocurrió en octubre pasado.
Aquella agrupación estudiantil que llevó a Jaque a ganar su primera elección buscaba romper la hegemonía que se repartían la radical Franja Morada y los sectores de centroderecha nucleados en la Upau (Unión para la Apertura Universitaria, fomentada por Álvaro Alsogaray).
Leiva, desde esa época, políticamente ya se ubicaba junto a Jaque y sus compañeros de departamento y lejos de los sectores peronistas con perfil progresista, aseguran varios funcionarios y ex funcionarios justicialistas.
Aquellas disputas gremiales universitarias marcaron este presente de Perruco (“perro pequeño” mote caucetero adjudicado a Leiva desde la infancia) como un personaje silencioso no afecto a los debates y con un fuerte sentido corporativo.
Por eso se lo señala con el perfil de un personaje con tendencia a convertirse en un perfecto asistente –como lo ha sido y lo es con Jaque- y con aspiraciones de hacer pesar su opinión en círculos pequeños de decisión, justamente en un escenario como en el que se mueve hoy.
Sus críticos –que son varios dentro del justicialismo- señalan que siempre fue un “aspirante a monje negro” de la política sin lograr ese cometido.
Al mismo tiempo señalan estos relatores que Leiva ha ido concentrando poder con el transcurso de la gestión, sólo compartido con el secretario General de la Gobernación Alejandro Cazabán.
Es celoso de los funcionarios que él promueve aunque cuando ya no puede sostenerlos los termina ignorando hasta destinarlos al ostracismo político, describen sus detractores (ver nota relacionada: Los hombres de Leiva).
Puntualizan como ejemplo de esto, que el superasesor de Jaque ha exigido que pasen por su mirada clínica los listados de 500 postulantes a celadores de escuelas antes de ser aprobados desde la Dirección General de Escuelas (DGE).
Esa condición de Leiva trajo como consecuencia el enojo de Sebastián Brizuela el director de Recursos Humanos de la DGE.
Hay que advertir que el nombramiento de 500 puestos distribuidos en el territorio es visto como un gran resorte electoral en un año de votaciones como será el 2009.
También le atribuyen buena parte de la responsabilidad en las polémicas decisiones de Jaque de retacear la publicidad oficial (demorar los pagos o recortar la pauta al mínimo) a los medios escritos, a modo de represalia cuando aparecen títulos o editoriales que no le caen bien a él -a Perruco, y como consecuencia a Jaque-.
Qué representa Leiva para Jaque
Es importante conocer el pensamiento del gobernador para conocer la relevancia de su jefe de asesores. Por eso MDZ consultó a distintos peronistas que conocen al más jaquista de los hombres de Jaque.
Primer comentario obtenido reservadamente en Casa de Gobierno de un alto funcionario: “Cree que es el mejor asistente porque le maneja su economía familiar y ahora define la oficial, en especial con la publicidad, donde baja o levanta el pulgar de esos fondos, pero nunca pone la firma”.
Segundo comentario, extraído de justicialistas adversos a Perruco y que están fuera del Gobierno: “Jaque cree que es su mejor amigo y su mejor operador político de un proyecto de gobierno inexistente”.
Tercer comentario, de peronistas que tienen desprecio por el caucetero, pero que están en la función pública: “Es un personaje dañino y aspira convertirse en monje negro”
Cuarto y último comentario de peronistas que rescatan al superasesor: “Es un buen amigo, su virtud es ser sumamente reservado y conocedor de sus límites dentro de un esquema de poder. Jaque le reconoce eso, pero muchas veces también lo maltrata pero él jamás lo cuestionará”.
Su despacho está ubicado en el cuarto piso de Casa de Gobierno justo enfrente al del gobernador.
Todos coinciden que su mirada de los acontecimientos que pulsan los tiempos de la gestión termina siendo medular para las actitudes que finalmente adopta el mandatario. Desde las más trascendentes, hasta la elección del traje que se va a poner ese día, cuyo paso por la tintorería supervisó el mismo "Perruco".