Hace tres años asumía Celso Jaque; que dijo y que diría hoy

Celso Jaque cumple hoy tres años de gestión, bajo la realidad de una administración de emergencia, por más que él no lo acepte. Hace tres años, asumía la conducción de la provincia con la promesa de la baja de 30 por ciento de la inseguridad.

Foto: Pachy Reynoso / MDZ
Foto: Pachy Reynoso / MDZ

Tres años de Celso Jaque en el Gobierno de Mendoza. Esta es la crónica de la crónica de MDZ de aquel día de la asunción. Recordemos lo que entonces dijo el entrante gobernador:

“Llegué hasta aquí guiado; este cargo me lo han dado ustedes, mendocinos y mendocinas”, exclamó ese 9 de diciembre de 2007 con tono semejante al de la presidenta, quien también asumiría, pero al día siguiente.

“Soy un hombre del Sur, que ustedes han convertido en gobernador, con un ansia infinita de paz, y de mejoramiento social de los humildes. Me siento muy orgulloso de liderar esta etapa. Para nosotros, pido que Dios nos ilumine. Para ustedes, pido que Dios los bendiga”, fue lo que dijo Jaque como conclusión de su discurso inaugural. Y esa pareció ser la mirada de sí mismo al tomar el Gobierno. Algo parecido ha dicho en distintos momentos de su gestión cuando tuvo que puntualizar sobre su llegada al barrio Cívico, como si se tratara casi de un milagro de la política.


 
Jaque había asumido como el séptimo gobernador desde el retorno de la democracia. “En la Asamblea Legislativa que se llevó adelante hace minutos y en la que flamante mandatario asumió con un fuerte discurso de lucha contra la inseguridad y bajo el compromiso de ‘gobernar bajo tres principios: paz social, unidad provincial y progreso genuino", señaló, entonces, MDZ. 

 
 
El principal enemigo y el principal argumento de campaña

“La inseguridad es el principal enemigo de los mendocinos y me he propuesto atacarla como corresponde. Cada mendocino deber ser parte de esta lucha”, instó Jaque, al promediar aquel mensaje que duró más de cuarenta minutos. Fueron los términos más duros, de aquella alocición. “Debemos avanzar contra la inseguridad, para tener una sociedad más libre”, dijo.

Jaque le confió el ministerio de Seguridad a Aguinaga, pero éste se fue haciendo duras acusaciones.


Aquella mención fue para sustentar el principal argumento de campaña que lo llevó a ganar las elecciones de octubre de 2007. El compromiso de la reducción de la inseguridad del 30 por ciento en los primeros seis meses de gobierno fue su principal costo.

Tanto es así que el primer equipo de Seguridad encabezado por el demócrata Juan Carlos Aguinaga no llegó a mantenerse durante ese plazo ya que en abril terminó renunciando corrido por la urgencia que le imponía el flagelo y las denuncias de los organismos de derechos humanos contra el subsecretario de Seguridad, el comisario retirado Carlos Rico apuntado como miembro del aparato represor de la última dictadura.

Conocer Mendoza

"Estaré donde tenga que estar, diré lo que pienso y haré lo que digo. Voy a gobernar con la Constitución en la mano. En los próximos cuatro años, los mendocinos podrán hablar conmigo", prometió.

Esto es un detalle importante en la impronta jaquista. Basó su campaña en recorrer la provincia varias veces. Eso lo ha transformado en un hombre que puede decir que conoce buena parte de la geografía mendocina. El punto si es que esa misma impresión que tiene el gobernador lo ha fortalecido como gestor o lo ha "apichonado" frente a semejante tarea.


Jaque recorriendo el Campo Papa en Godoy Cruz.

Así definió Jaque, al asumir, lo que sería su gobierno: “El mío será un gobierno sin intermediarios, sin interlocutores  y sin intérpretes de mis palabras. No pienso gobernar encerrado en un escritorio, estaré donde me necesiten”.

Jaque, Racconto, Gioja y Mazzón

Un detalle que resultaría curioso por lo ocurrido en estos años y en especial luego del escándalo de la Promoción Industrial, en asunción de Jaque estuvo como invitado especial el gobernador de San Juan, José Luis Gioja. También para presenciar el acto estuvo en la Legislatura el asesor presidencial justicialista Juan Carlos Mazzón quien lo impulsó en el último tramo de la campaña y hoy le ha restringido su margen de maniobra dentro de la interna peronista en vista a las elecciones del año que viene.


Jaque con Gioja en un acto.


Ese día Jaque llegó caminando a la Legislatura acompañado de su familia y vestido con un traje azul, camisa blanca y corbata celeste. Junto a él, también camino el vicegobernador, Cristian Racconto. A la luz de los acontecimientos, otra podría ser la foto de una hipotética "reasunción" de Jaque. Racconto ya está fuera del círculo de confianza de Jaque. La figura del vice es inexistente y en la práctica el que ha intentado tapar ese bache institucional es el presidente de la Cámara de Diputados Jorge Tanús. Aunque está claro que quien ejerce ese poder real de suplencia política y de gestión es el jefe de gobiente del gobernador: Alejandro Cazabán.


Racconto y Jaque la última vez que se los vio juntos y bien distantes. 


“Después de ser padre, ser gobernador es una de las máximas responsabilidades que he tenido. Recé y le pedí a Dios sabiduría”, dijo antes de ingresar al recinto para prestar juramento. Sólo para detallar durante este tiempo Jaque tuvo que enfrentar un nuevo rol familiar: el abuelazgo. Un tema que llegó a ser secreto de Estado.

Los nervios le jugaron una mala pasada a Racconto.  "Acompañemos al vicegobernador hasta la puerta”, le dijo a Jaliff al finalizar el juramento. De fondo, la militancia, los legisladores, Gioja y Mazzón entonaban a viva voz la marchita peronista.

Juan Carlos Mazzón, el súper operador justicialista que impulsó a Jaque.


Terminado esto, Racconto se sentó en su nuevo trabajo, agradeció “a la militancia  de cada uno de los partidos, de las organizaciones no gubernamentales. Ellos son las herramientas que nos van a permitir recuperar esto”, dijo. Asimismo, el vice les envío un mensaje a los legisladores y a los empleados legislativos, para “construir una nueva Legislatura”.

Racconto no logró nada de lo que dijo en ese ampuloso discurso. En realidad fue más de lo mismo. Es decir, se fue del lado de Jaque, pero no renunció al cargo, pretende ser una opción dentro del peronismo disidente debajo del ala de Eduardo Duhalde aunque sólo por ahora, ya que no encuentra adhesión dentro de ese arco opositor al kirchnerismo. 

 
Las promesas y la "estampita" de Cobos

Los ejes del primer discurso como gobernador, pasaron por la expresión de algunas promesas en aquel momento: convocar a los ex gobernadores de la provincia para que colaboren con la próxima gestión (algo que concretó), aumentar los fondos para educación y para los municipios, combatir la evasión fiscal y promover a Mendoza en el exterior.

Sobre estos últimos puntos los resultados son difusos. Los fondos para educación llegaron desde la Nación. Los municipios no han podido concretar todavía una nueva Ley de Coparticipación Municipal, aunque han mejorado en el sistema de reparto de recursos. Pero en especial los jefes territoriales oficialistas le han recortado su poder y le han condicionado su apoyo a que se transforme en un facilitador de la llegada de obras públicas para sus departamentos, en este próximo año electoral.


Julio Cobos y Celso Jaque juntos.


La evasión fiscal es uno de los principales problemas que Jaque no ha podido resolver y está por lanzar su último intento con un plan de quita intereses para los morosos. Y en cuanto a la promoción de Mendoza en el exterior, el gobernador le ha dedicado buena parte de su gestión a las giras oficiales.

Curiosamente en aquella oportunidad no puso énfasis en la obra pública, quizá porque no tenía certeza de los recursos que llegarían desde la Nación. Hoy el gobernador dice con ostentación que su gobierno será el más hacedor en este rubro. Claro que nunca podrá explicar fehacientemente por qué su gobierno no pudo arrancar nunca con una verdadera política de vivienda social surgida desde la provincia.

El tono político más fuerte de su palabras, se encontró al momento de criticar a la gestión que se va. “No quiero ser continuación de la etapa que termina. Es necesario informar a los mendocinos sobre la situación que hemos recibido” y adelantó que "durante la próxima semana" sus ministros darían un informe de situación.

Un detalle que en realidad fue sólo una muestra de lo que sería un estigma en buena parte de lo que lleva este gobierno: siempre se comparó con el gobierno de Julio Cobos. De manera compulsiva buscó despegarse de la "estampita" de Cobos quien saltó de la gobernación a la vicepresidencia.

Jaque evidenció ese sentimiento en varias oportunidades cuando se mostró en público con su antecesor. Ya alejado Cobos de las actuales gestiones provincial y nacional, sólo la caída de la estrella del radical -destronado pero aún en el trono- puede haber tranquilizado a Jaque. Ahora, encara este último año sin esa mochila que soportó durante este tiempo.

Un año le queda por delante. Y todo por hacer.