Esta es la notable vida de un primate que caminaba erguido, tenía poco pelo, el cráneo y mentón más pequeño que un chimpancé, orejas más arriba de lo normal y pecas en el rostro.
Más notables aún fueron sus hábitos. Comía con cubiertos, se sentaba en sillas, usaba el inodoro, fumaba, veía TV y gustaba mucho de tomar café las noches. De hecho prefirió siempre la compañía humana porque debido a su aspecto era rechazado por el resto de chimpancés.
Aquí la historia contada en dos videos:
Oliver, el eslabón perdido
Oliver fue un primate comprado en el Congo y llevado a Estados Unidos por Frank Burger y su familia en los años 70. A medida que fue creciendo fueron viendo absortos que no seguía los patrones de un chimpancé normal. Su semejanza con un hombre era notable.