Todos sabemos (o deberíamos saber) que en la democracia el poder es del pueblo y no de quienes gobiernan. Es decir, que el gobernador no sería tal si el pueblo no le otorgara sus votos.
Ahora bien, en el momento de votar, parece importarnos muy poco y no tener en claro a quien votar; es que no se puede ir a votar pensando, por ejemplo, en quien me va a “robar menos” o voto a este porque mis padres seguían ese partido político, etc.
Hace ya más de veinticinco que se ha recuperado la democracia en este país y aún no se ha aprendido a elegir a nuestros representantes políticos, esto está a la vista en cada elección que pasa, porqué se va a votar sin estar convencido que en nuestras manos está el cambio que buscamos todos y para todos. No es extraño entonces que los políticos “abusen”, por decirlo de alguna manera, de esta situación para su conveniencia y permanecer en el poder.
Con esto, no quiero parecer alguien que esté en contra de la democracia ni mucho menos, sólo quiero que tanto chicos de mi edad (17-18 años) como gente más grande se convenza que en el pueblo está la solución a malos mandatos.
Si todos cumplimos con nuestros deberes como ciudadanos tenemos que exigir que se cumplan nuestros derechos, claro que si no hacemos lo primero ni podemos exigir lo segundo.
Uno de esos derechos es (citando sólo alguno de ellos) que tanto el presidente o gobernador haga público lo que se hace con los impuestos que debe, aunque en todos los casos no es así, pagar al estado. Estas y otras cosas se encuentran en nuestra ley suprema, la Constitución.
Por lo tanto, se deben cumplir, pero si nosotros miramos para otro lado prestando atención a cosas menos importantes como estar pendiente de una “performance” que hacen famosos en la televisión, de ver cuándo se juntan dos “tribus” para lastimarse como animales, etc. Obviamente que nunca haremos que lo escrito en la carta magna se cumpla al pie de la letra y, aunque a algunos no les guste, la constitución es lo único que “ordena” como debe manejarse la Argentina como país democrático.
El año siguiente se realizarán las elecciones legislativas o sea que se elegirán senadores y diputados. Ahora bien ¿Cuántos chicos que votan por primera vez (como lo voy a hacer yo) saben lo que van a elegir? Quisiera creer que muchos, pero no sé cuántos serán los que verdaderamente saben.
Tal vez no estaré a la moda porque no pertenezco a ninguna “tribu urbana” y me intereso por política lo cual no significa que yo quiera ser presidente o algo así. No tengo nada en contra de estas “tribus” pero yo veo que no se preocupan por vislumbrar un futuro y sobre todo un país mejor, solamente se preocupan por el bienestar de ese pequeño grupo de personas (comparado con los habitantes del país).
Entonces tenemos que dejar de lado ese “egoísmo” de pensar solamente en mi bienestar y nada más. Es hora de unirnos como un verdadero pueblo y aunque no nos guste ir a votar, hay que ir igual, porque el no saber elegir a mi representante, quiere decir que no sé el tipo de país que quiero.
Lamentablemente estamos muy influenciados por los medios de comunicación, que nos incitan a estar preocupados por cosas menos importantes. Además se ha perdido la cultura electoral, es decir, hablar con nuestros padres, amigos, etc. sobre estos temas, por ejemplo, de elegir a nuestros representantes.
Por último y para terminar, chicos y chicas adolescentes sintámonos parte de la política argentina, no necesariamente como candidatos, sino como pueblo responsable que va y vota porque está convencido que su voto vale y puede cambiar un país que pide a gritos RESPONSABILIDAD POLÍTICA de parte de todos.
Por Mauro Daniel Batocchia, joven de Palmira, estudiante de 3º 1º de la Escuela Nº 4-062 Albornoz de Cortés de San Roque, Maipú.