Sportsman

Además de la natación, otros deportes náuticos fueron de los secretos menos privados del empresario. Estuvo entre los primeros cultores del water polo (“jugué durante 6 años en la defensa, pero como era muy rápido, en cuanto podía desprenderme de mi atacante, me filtraba entre mis delanteros y así sumé muchos goles”). Su equipo se llamaba Los Tiburones, así como el resto de los primeros rivales escogían el nombre de otros peces para distinguirse: “Estaban los Biguás, Bagres, Mojarritas. Para ver los partidos se reunían en la tribuna del club entre tres y cinco mil personas”. El club era Regatas, el año 1932 y en aquellos Tiburones del desierto alistaban, además, a Freixas, Gutiérrez, Reig, Testoni, Humberto Pagano y Federico Ramazzi. También fue remero. Y comenzó como timonel en compañía de Chicri, Majdalani y César Corino. Al poco tiempo se convirtió en singlista. Y como nadador realizó una verdadera proeza, en aguas abiertas: “Viajamos a Rosario con Randolfo López y una delegación. Nos tentaban los 350 kilómetros desde la ciudad santafesina al puerto de Buenos Aires. En una de las postas junto a Albornoz nadamos hasta San Pedro, Fueron 147 kilómetros que nos obligaron a permanecer 27 horas en el agua…”. Para completar sus debilidades deportivas conviene anotar que introdujo la motonáutica, fue fundador de clubes de sky y simpatizante de Gimnasia y Esgrima. En su pasión futbolística, fue testigo, en Italia, del subcampeonato mundial de fútbol obtenido por nuestro seleccionado en 1990.