Tras la imposición del estado de excepción en Turquía, el presidente del país Recep Tayyip Erdogan rechazó hoy las críticas de Europa y aseguró que algunos países, en referencia a Francia, también han recurrido a la medida debido a circunstancias excepcionalmente graves.
Quien no se pronuncie sobre esos países, "en absoluto tiene derecho a criticar a Turquía", dijo Erdogan, que en la noche del miércoles al jueves impuso esta medida excepcional que estará en vigor al menos durante 90 días y que le permite gobernar por decreto.
De este modo el gobierno turco reacciona al fallido golpe de Estado del fin de semana pasado, del que Erdogan culpa a la red del predicador islámico Fethullah Gülen, autoexiliado en Estados Unidos.
En los últimos días las autoridades turcas han detenido a miles de seguidores o presuntos seguidores de Gülen en el Ejército, la policía, la Justicia, las escuelas y universidades.
En Estambul la vida transcurría con normalidad esta mañana a pesar del estado de excepción. Negocios, cafés y restaurantes seguían con su horario habitual y en las calles y plazas de la ciudad no se veía un dispositivo adicional de agentes.
La Asamblea Nacional (parlamento) en Ankara se reúne hoy para decidir si mantiene la duración de la medida, la suspende o la prolonga. Pero el partido de Erdogan, Justicia y Desarrollo (AKP), cuenta con mayoría, por lo que se descarta una decisión distinta a la tomada por el presidente.
Los decretos del mandatario tendrán valor de ley durante este periodo. Tendrán que ser presentado el mismo día para ser aprobados en el Parlamento, pero con la mayoría del AKP en la cámara, se espera que los diputados den luz verde a las disposiciones del mandatario.
El ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevlüt Cavusoglu, intentó transmitir calma al asegurar que "el estado de excepción no obstaculiza la democracia, la ley y la libertad. Todo lo contrario, sirve para reforzar esos valores", escribió en Twitter.
El estado de excepción permite a las autoridades imponer toques de queda, prohibir concentraciones o controlar y prohibir información en los medios.
El primer ministro, Binali Yildirim, explicó que el estado de excepción no influirá negativamente en el día a día de las personas. "Nuestros ciudadanos deberían estar seguros de que estamos decidido a continuar con la persecución de los traidores y hacer todo lo posible para proteger nuestro Estado de derecho, nuestra democracia, la estabilidad económica y el orden público", dijo.
En tanto, el mercado de valores turco sigue perdiendo enteros desde el intento de golpe de Estado. En la jornada de hoy el índice BIST-100 de los 100 títulos más destacados de la Bolsa de Estambul volvió a perder un 3,84 por ciento para situarse en los 72.024 puntos. Desde el pasado viernes ha cedido un 13 por ciento y se encuentra en los niveles más bajos registrados desde febrero.