Como era de esperar, en pocos minutos la foto tuvo más de 10.000 "likes" en Instagram, y algo similar sucedía en otras redes sociales, pero la decepción no tardó en llegar, porque lo que había sido publicado como "la primera selfie de Francisco" no fue más que un engaño.
La imagen, en la que se lo ve al papa sonriente, fue publicada en una cuenta no oficial del Vaticano, pero al poco tiempo desde la agencia de noticias de la Iglesia católica salieron a aclarar que se trataba de un engaño.
De acuerdo a lo que explicaron oficialmente, la imagen del papa con un gesto que claramente se puede interpretar como una carcajada no es más que una captura de pantalla de una videoconferencia realizada en el 2014 en la que, en un momento, el pontífice se ríe estrepitosamente ante el comentario de un niño.
En definitiva, esa "primera selfie de Francisco" era sólo una "truchada".