El papa casó a una madre soltera

Por primera vez Francisco unió en matrimonio a veinte parejas. Una de ellas está conformada por una mujer que tuvo una hija extramatrimonial y su nueva pareja.

Foto: Web
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El acto tuvo lugar en la basílica de San Pedro y junto al papa estuvieron el cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini, el vicegerente Filippo Iannone y 40 sacerdotes amigos de las parejas. 

Entre las parejas casadas por el Sumo Pontífice estuvieron Gabriella y Guido. Ella es madre soltera de una niña. Él tiene la anulación de un matrimonio anterior. 

Ambos rondan los 50 años y estuvieron entre los elegidos por el Vaticano para ser una de las 20 parejas casadas por el porpio Francisco. "No creíamos que pudiésemos responder a los requisitos de las parejas católicas que la gente imagina", reconoció días atrás la mujer al diario La República. 


El papa ya impartió otros sacramentos como la confirmación o la ordenación sacerdotal pero esta fue la primera vez que presida una boda desde que fuera elegido Sumo Pontífice, en marzo del pasado año. 

En una oportunidad Francisco dijo:

Se aprende a convivir en la diversidad y a pertenecer a los otros y donde los padres transmiten la fe a sus hijos.

El acto cobra especial relevancia ya que se produjo a un mes del Sínodo extraordinario de obispos sobre la Familia que se celebrará en el Vaticano entre el 5 y el 19 de octubre y que deberá trazar la línea pastoral sobre esta institución. 

Entre las veinte parejas, los prometidos más jóvenes tienen 28 y 25 años mientras que los más grandes tienen 56 y 49. 

Al término de la ceremonia los recién casados se adentraron en los jardines vaticanos para fotografiarse en la Gruta de Lourdes. 

El matrimonio es uno de los aspectos que más suele abordar el papa Francisco durante sus homilías al considerar que atraviesa "una crisis cultural profunda". 

Recientemente el papa reconocía con tono socarrón que "hay que tener valor para casarse hoy en día" y en múltiples ocasiones ha restado importancia a las discusiones de pareja al recordar que "no hay que llamar a la ONU" tras una discusión. Llegó incluso a convocar una jornada el día de San Valentín en la que participaron 20.000 comprometidos provenientes de múltiples países de todo el mundo.