Según dijo el papa Francisco hoy, los fieles católicos deben "sentirse como en casa" en las parroquias y los sacerdotes deben "acompañarlos".
El Sumo Pontífice instó a los curas romanos a tener las iglesias abiertas todo el día, con la presencia de un confesor. Y en particular, les pidió que den una "cordial acogida" a las parejas no casadas.
El papa alentó a los curas de su diócesis a usar una "creatividad valiente", al enfrentar el tema de los divorciados. Y a abrir la Iglesia a las "periferias existencias", expresión frecuente en él, en este caso en referencia a las personas que no viven estrictamente de acuerdo a las reglas eclesiales.
En teoría, los fieles divorciados vueltos a casar no pueden comulgar. Pero Francisco, recordando que Benedicto XVI ya había empezado a abordar el tema, dijo que el deber de la Iglesia era "encontrar otra vía, en la justicia", para esos creyentes. Y anunció que era uno de los puntos de reforma respecto de los cuales el Vaticano podría avanzar rápidamente.
Ya en el viaje de regreso de Río, donde presidió la Jornada Mundial de la Juventud, el 29 de julio pasado, el papa se había referido al tema en su charla con los periodistas a bordo del avión. En esa ocasión dijo que deseaba "repensar toda la pastoral matrimonial" y que el tema sería abordado en la reunión de la comisión de ocho cardenales que designó para que lo asesoren en el gobierno de la Iglesia y en la reforma de la Curia.
Habló específicamente sobre la "nulidad matrimonial" que era una de las soluciones para los fieles que desean volverse a casar de acuerdo al derecho canónico. "Hay que revisar este procedimiento porque los tribunales eclesiásticos no alcanzan para ello", había dicho entonces.