El Papa es atrevido y valiente, tiene las ideas claras. No es peronista, como vienen diciendo esos clérigos ruines y chismosos, personajes de los canónigos de la sacristía de Vetusta, en La Regenta de Clarín.
Y su primer paso de valentía ha sido primar en su ministerio LA MISERICORDIA ENTRAÑABLE y pedir a la Iglesia que lo primero de todo, no es solo velar por la sana doctrina, Y lo ha hecho en temas delicados, como el aborto, los homosexuales y su derecho a estar integrados en la comunión eclesial. Y ahora, acogiendo, a quienes tanto tiempo esperan que se les concedan la nulidad matrimonial, respiran al saber que el Papa pide para que hombres y mujeres que se aman, puedan VOLVER A EMPEZAR. Ya lo dice el himno de Vísperas. Que yo comprenda, Señor mío, al que se queja y retrocede, que el corazón no se me quede, desentendidamente frío. Y Francisco parece haber leído a Einstein cuando dijo que "si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo".
De toda esta revolución de la MISERICORDIA habla la gente común, creyentes o no, aunque suele zanjarse la conversación con la misma conclusión. A este Papa se lo quitan de en medio pronto. No me extraña. Se habla en el mercado y en el bar. Es comidilla en sacristías y círculos de eclesiásticos. Pone nerviosa a la Curia y a ciertos Movimientos Laicales. Y es que parece que a la Iglesia solo le interesa ese territorio moral que abarca una cuarta, la que va del bolsillo a la bragueta. Y en esto, el Papa, se ha atrevido a señalar otros pecados mas duros que no se tienen en cuenta. Para Francisco hay una clave clara para que la Iglesia pueda ofrecer al mundo la Buena Noticia, la MISERICORDIA ENTRAÑABLE. No es invento suyo. Es EVANGELIO PURO.
Agilizar las nulidades
Lo último ha sido en el Motu Propio sobre las nulidades matrimoniales, cuyos procesos se alargan, especialmente en los años en los que en los Tribunales Eclesiásticos y en la Rota, el Opus Dei se hizo con mando en plaza y fue dejando un rastro de dolor, impotencia y confusión en quienes, creyendo, querían empezar una nueva vida con otra persona. Bergoglio desmontó el mito que cree que quienes disuelven el sacramento del matrimonio quedan fuera de la Iglesia. Y dijo "Es necesaria una fraterna y atenta acogida, en el amor y en la verdad, hacia estas personas que en efecto no están excomulgadas, como algunos piensan. Ellas forman parte siempre de la Iglesia".
Ahora ha dado el golpe en la mesa, harto de las trabas que iba poniendo la Curia, tan difícil de renovar, tan rebelde, tan enraizada en intereses creados que ocultan hasta al mismo Papa. Hasta ahora, obtener la nulidad de un matrimonio católico solía costar una eternidad y una fortuna. Por eso ha dispuesto que el proceso sea gratuito, más ágil, que dure entre 90 días y un año, salvo complicaciones especiales. Y lo ha hecho antes del Sínodo de la Familia, que se celebrara en Octubre...para que los grupos contrarios no monten estrategias que le arrebaten su autoridad.
La reforma, además de la sentencia única y del juez único, establece una mayorimplicación de los obispos, para que "tanto en las grandes como en las pequeñas diócesis ofrezcan un signo de la conversión de las estructuras eclesiásticas, y no delegue completamente a la administración de la curia la función judicial en materia matrimonial". De ahí que, también en el texto, Bergoglio haya querido dejar claro ante propios y extraños que su reforma no pretende "favorecer la nulidad de los matrimonios, sino la celeridad de los procesos", para que "el corazón de los fieles que esperan la aclaración de su propio estado no sea largamente oprimido por la oscuridad de la duda".
El drama del aborto
Y , uno de los temas, también previos al Sínodo, aviso de navegantes, han estado encaminadas a pedir una actitud más comprensiva a los cristianos en dificultades, como el drama de las mujeres que decidieron abortar, porque "el perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido" y "muchas de ellas llevan en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa".
Homosexuales
Y continúa con los brazo abiertos a los homosexuales que sufren en silencio el desprecio en la Iglesia. "Si alguien es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarle?", dijo, a pesar de que su antecesor, Benedicto XVI, firmara ocho años antes un documento por el cual se negaba a que los hombres homosexuales pudieran ser sacerdotes.
Francisco insiste que la Iglesia debe seguir teniendo las puertas abiertas: "Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles, cercanía, proximidad. Veo a la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas...".
Lo que si es evidente es que un nuevo Pentecostés ha llegado a la Iglesia, tras años duros, que hicieron que Benedicto XVI renunciara cuando le faltaron las fuerzas FISICAS Y ESPIRITUALES para hacer frente a los problemas que se debatían en ese territorio cuyas fronteras se circunscriben al territorio que va del bolsillo y a la bragueta, olvidando los escándalos financieros, los sacerdotes pederastas y esa amenaza de cisma que era cada vez mas evidente en Austria, Alemania y Estados Unidos.
El Papa Francisco continúa, aunque la gente sencilla, creyentes o no, siguen preocupados por su vida. Por eso, hoy mas que nunca, el Papa ha de convocar un nuevo Consistorio de Cardenales, porque, si hoy le pasara algo, con el perfil que tenemos de cardenales, todo volvería a ser como antes...y eso es lo que esperan los CENTINELAS DE ESE TERRITORIO TAN ESTRECHO, el que va del bolsillo a la BRAGUETA, y desatiende el territorio del corazón, de donde surge como una fuente fecunda, la MISERICORDIA ENTRAÑABLE, la única que, hoy por hoy,puede salvar a la Iglesia.
(*) Publicado originalmente por Religión Digital.