En todo el mundo, menos Estados Unidos, fue un día para respirar y para ilusionarse: se aleja la hipótesis de una guerra en Siria y Oriente Medio. Pero adentro de Estados Unidos se vivió un mal trago, no justamente por esta noticia, sino por la jugada del presidente ruso Vladimir Putin se expresarse a través de una columna de opinión en el diario The New York Times.
Como sucede habitualmente en un diario, esta vez el columnista no fue un mero expectador y analista de la realidad. En este caso fue uno de los pocos protagonistas de lo más importante que en estas horas transcurre en el planeta, que es la crisis en Siria: Rusia tiene bases militares en esa nación y desde que Estados Unidos tuvo la intención de meter las narices allí para poner un límite al uso de armas químicas, Moscú se convirtió en el adversario de la Casa Blanca.
Y por un día, el escenario del conflicto no fue ni Siria, ni Moscú, ni Washington, sino el espacio virtual del diario The New York Times, en una jugada estratégica -que si bien fue producto de un esfuerzo periodístico terminó beneficiando al presidente ruso, por cómo repercutió en Internet y en los pasillos de la Casa Blanca.
La Casa Blanca reaccionó el jueves a la columna de opinión del presidente ruso Vladimir Putin, publicada en The New York Times, en que culpó a las fuerzas rebeldes del mortal ataque con armas químicas en Siria y alegó que las aseveraciones del presidente Barack Obama sobre Estados Unidos eran interesadas.
Jay Carney, secretario de Prensa de la Casa Blanca, dijo que Estados Unidos no estaba sorprendido por la columna de opinión de Putin y que Rusia está "aislada y sola" en culpar a la oposición siria del ataque del 21 de agosto. Hasta países como Irán concuerdan en que el gobierno del presidente Bashar Assad es el responsable, dijo Carney.
En su columna, Putin escribió: "Nadie duda de que se usó gas venenoso en Siria. Pero hay muchas razones para creer que no fue el ejército sirio, sino las fuerzas de oposición, para provocar una intervención de sus poderosos partidarios extranjeros, quienes estarían aliándose con los fundamentalistas".
Marie Harf, portavoz adjunta del Departamento de Estado, dijo que sería "absurdo que alguien sugiera que el régimen de Assad no es el responsable".
"Hemos presentado nuestra evaluación de inteligencia y tenemos una gran confianza (en que está en lo correcto). Así que mantenemos nuestra postura", dijo Harf.
La evaluación concluye que en el ataque murieron 1.429 personas, entre ellas 426 niños, pero Estados Unidos es el único que difunde cifras tan elevadas. Otras evaluaciones indican bajas menores.
Putin dijo que era peligroso que Estados Unidos pensara que es un país excepcional, refiriéndose a las aseveraciones de Obama en su discurso el martes por la noche. El presidente dijo que Estados Unidos no es el policía del mundo, pero que si puede evitar que maten a niños con gases venenosos, debe hacerlo.
"Eso es lo que hace a Estados Unidos diferente", dijo Obama. "Eso es lo que nos hace excepcionales".
Putin mostró su desacuerdo.
"Es muy peligroso alentar a la gente a pensar en que son excepcionales, cualquiera que sea la motivación", escribió Putin.
"Hay países grandes y países pequeños, ricos y pobres, unos tienen una larga tradición democrática y otros todavía tratan de encontrar el camino a la democracia. Sus políticas también son diferentes. Todos somos diferentes, pero cuando pedimos la bendición al Señor, no debemos olvidar que Dios nos creó a todos iguales".
Carney defendió las palabras de Obama diciendo que la respuesta estadounidense al derramamiento de sangre en Siria demostraba las razones por las que Estados Unidos es excepcional. Agregó que es "muy irónico" que Putin haya publicado su columna en el periódico, un símbolo de la libertad de expresión, que dijo está en declinación en Rusia.
John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, fue más allá y dijo que se sintió insultado por la columna de Putin.
Boehner, que apoya la solicitud de Obama de autorización para una ofensiva militar en Siria, no dio ningún detalle sobre qué le molestó específicamente. Al preguntársele sobre sus puntos de vista, Boehner dijo que probablemente ya había dicho demasiado, y agregó: "Pero uno conoce la verdad".
Un respiro
El presidente sirio Bashar Assad aceptó públicamente el jueves una propuesta de Rusia para asegurar y destruir sus armas químicas, pero dijo que el plan sólo dará resultado si Estados Unidos depone su amenaza de lanzar una acción militar.
Assad también indicó que comenzará a brindar información sobre sus armas químicas un mes después de firmar el acuerdo que prohíbe ese tipo de armamento.
El embajador sirio ante las Naciones Unidas, Bashar Ja'afari, dijo a periodistas el jueves que le presentó al secretario general Ban Ki-moon "el instrumento de acceso" a la Convención de Armas Químicas que hace a su país un integrante pleno del tratado que prohíbe el uso de esas armas.
Farhan Haq, portavoz asociado de la ONU dijo que, aunque el secretario general recibe con beneplácito el suceso, Siria sólo se convertirá en miembro 30 días después de que su instrumento de acceso sea depositado y que la documentación aún está bajo estudio.
Las autoridades estadounidenses, reunidas con sus contrapartes rusos en Ginebra, insistieron en que Siria agilice la presentación del inventario de su arsenal.
En tono duro, el secretario de Estado norteamericano John Kerry abrió el jueves las conversaciones con Rusia en torno a las armas químicas de Siria rechazando firmemente un compromiso de Damasco de iniciar un "proceso estándar" en el que entregaría información en lugar de armas, y nada de inmediato.
Eso no servirá, declaró Kerry en una conferencia de prensa al principio de la reunión, acompañado por el canciller ruso Serguei Lavrov, cuyo rostro se mantenía impávido.
"Desde nuestro punto de vista, las palabras del régimen sirio son simplemente insuficientes", afirmó el secretario de Estado.
"Este no es un juego", agregó con relación a los últimos sucesos de una serie de hechos que han pasado rápidamente desde el uso letal de armas químicas a amenazas de ataques aéreos punitivos estadounidenses, para que luego Siria accediera a un plan ruso para entregar las armas y, finalmente, al asunto crucial de definir los detalles difíciles.
"Creemos que este proceso no tiene nada de estándar en este momento debido a la forma en que el régimen se ha comportado", declaró Kerry. Y mantuvo presente la amenaza de una acción militar estadounidense, al advertir que la entrega de las armas debe ser completa, verificable y oportuna "y, finalmente, debe haber consecuencias si no se lleva a cabo".
Hace seis días, en El Vaticano, miles de personas se congregaron en la plaza de San Pedro -y por TV fueron acompañados por millones- en una jornada de ayuno y oración que encabezó el papa argentino Jorge Bergoglio. Fue para pedir paz. En esas horas se veía muy difícil que ocurriera lo que en estas horas se está anunciando.
Una pausa tensa, pero pausa al fin.
"El mundo ahora tiene la oportunidad de poner fin a la guerra en Siria", escribió en Washington Post el ex presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, quien aseguró que "la única manera de estar seguro de que las armas químicas de Siria no se utilizarán en el futuro no es a través de un golpe militar sino a través de un exitoso esfuerzo internacional".
Sostuvo que "una resolución de la Asamblea General de la ONU para condenar cualquier uso de armas químicas, - independientemente de quien las haya empleado- , sería aprobada abrumadoramente", por lo que Estados Unidos debe apoyar la propuesta de Rusia de que Naciones Unidas debe controlar las armas químicas en Siria.
"Un ataque militar de los Estados Unidos no es deseable y se convertirá en superflua si esta propuesta alternativa es fuertemente apoyada por el Consejo de Seguridad de la ONU".
"Si la iniciativa de Rusia se aplica plenamente en docenas de sitios a lo largo de Siria, este esfuerzo –con una gran fuerza de paz de la ONU desplegada- sería un alto al fuego en el escenario del conflicto y daría pie para convocar a una Conferencia de Paz de Ginebra - tal vez incluyendo a Irán- que podría terminar con el conflicto", argumentó el ex jefe de la Casa Blanca.