El derrocamiento militar del presidente egipcio Mohamed Mursi ha cuestionado el futuro político de la Hermandad Musulmana, pero según los analistas el grupo islamista se enfrenta a una crisis interna aun más profunda.
Menos de dos años después de lograr varias victorias electorales, los Hermanos Musulmanes se han visto sacudidos por el golpe de Estado del Ejército contra Mursi, que fue recibido con entusiasmo en la calle.
"Hace dos años, los Hermanos (Musumanes) estaban convencidos de que la calle estaba con ellos, de que todo Egipto les respaldaba y de que cualquiera que se opusiera a ellos o les criticase era un vestigio del viejo régimen", explicó Mohamed Abu Rumman, investigador del Centro de Estudios Estratégicos de la Universidad de Jordania.
"Tras lo ocurrido el 30 de junio, fueron conscientes de que no sólo una gran parte de los egipcios no los apoyaba, sino que se oponía y no confiaba en ellos", agregó recordando las grandes manifestaciones del domingo pasado, con motivo del primer aniversario de la llegada de Mursi al poder.
Para los analistas, la creciente oposición a los Hermanos Musulmanes está relacionada con el sentimiento de complacencia que se asentó en el movimiento islamista desde que se aseguraron la mayoría parlamentaria y la presidencia, malinterpretando que el éxito en las urnas suponía un apoyo generalizado a su ideología y actuaciones.
Una de las primeras pruebas a las que se enfrenta ahora la Hermandad es el arresto de miembros del movimiento y su respuesta al derrocamiento de Mursi. La detención de más de 300 miembros de los Hermanos Musulmanes tras la caída de Mursi ha hecho que los miembros más radicales del movimiento reclamasen una respuesta drástica.
Algunos miembros veteranos que fueron encarcelados y torturados durante la era de (Hosni) Mubarak consideran que están siendo atacados", afirmó a dpa el politólogo Salah Ad Din al Jurchi. Los Hermanos Musulmanes estuvieron prohibidos en Egipto desde 1954 hasta la caída de Mubarak, en 2011.
"La primera tarea para los líderes (de los Hermanos) es unir a todos y evitar que una crisis política se transforme en una crisis armada", señaló Al Jourchi.
El segundo reto, según los analistas, es crear una imagen de sí mismo de cara a los egipcios de a pie, pues la que tenían hasta ahora estuvo definida a menudo por la oposición.
"La falta de una agenda política clara o de objetivos deja a la Hermandad en una situación vulnerable y alimenta los temores de la opinión pública a una senda islamista", afirmó Abu Rumman.
Tras la caída de Mursi, los expertos aseguran que en seno de los Hermanos Musulmanes ha emergido un nuevo debate sobre si deben abandonarse las posiciones políticas moderadas y volver a un Islam más conservador y social, similar al de los grupos salafistas.
"Una consecuencia de esta crisis es el planteamiento de una pregunta que los líderes de los Hermanos todavía no han conseguido contestar: ¿Son realmente un movimiento político o un movimiento social y religioso?", planteó Hassan Abu Haniya, especializado en movimientos islamistas.
Para Abu Rumman, "ahora los Hermanos se preguntan: ¿es esta crisis la prueba del fracaso de una aproximación moderada o de que no son lo suficientemente moderados?". "Hay muchos en el ala dura que consideran que es una derrota liberal y una señal de que el movimiento se comprometió demasiado", agregó el analista.
Por ahora, los Hermanos Musulmanes han rechazado el gesto conciliador del nuevo presidente, Adli Mansur, quien el jueves les invitó a participar en un diálogo nacional.
"Rechazamos participar en cualquier actividad con las autoridades usurpadoras", afirmó el grupo, que además convocó para hoy protestas contra el golpe militar.
Otra de las debilidades que ha expuesto esta crisis es la falta de líderes jóvenes en las filas de los Hermanos Musulmanes, apuntan los analistas. Los expertos creen que ahora el movimiento impulsará una nueva generación de políticos, para mejorar su imagen entre la opinión pública egipcia y árabe.
"Durante más de dos décadas, el movimiento estuvo dominado por los mismos nombres y caras, y no eran parte de la generación que lideró la revolución del 25 de enero", explicó Abu Haniya en referencia al levantamiento contra Mubarak. "Para seguir siendo relevantes en el nuevo Egipto, los Hermanos necesitan nuevos líderes".
Fuente: Dpa.
Mursi arrastra a Hermanos Musulmanes a una profunda crisis
La detención de más de 300 miembros del gupo tras el golpe de estado en Egipto, los está llevando a reclamar una respuesta drástica.