El papa se probó un penacho de la Amazonia

Francisco saludó a jóvenes bailarinas e indígenas tras su discurso en el Teatro Municipal de Río de Janeiro y se colocó un penacho por encima del solideo.

Foto: Captura pantalla
Foto: Captura pantalla

En el Teatro Municipal de Río, el papa Francisco recomendó el "diálogo constructivo" ante las protestas sociales que han sacudido Brasil desde junio, en un discurso ante la clase dirigente brasileña en un Teatro Municipal colmado.

Para afrontar el presente, es fundamental "el diálogo constructivo", dijo en español. "Entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo”, afirmó ante políticos y representantes de la sociedad civil.

El primer Papa latinoamericano llamó asimismo a los dirigentes obrar con responsabilidad y por el bien común.

"El futuro nos exige una visión humanista de la economía y una política que logre cada vez más y mejor la participación de las personas, evite el elitismo y erradique la pobreza", sostuvo.

  "La convivencia pacífica entre las diferentes religiones se ve beneficiada por la laicidad del Estado, que, sin asumir como propia ninguna posición confesional, respeta y valora la presencia del factor religioso en la sociedad favoreciendo sus expresiones concretas", dijo.

 Rompiendo con el protocolo, Francisco abrazó calurosamente a un joven ex drogadicto -que creció en una favela y hoy es profesor de historia- que habló en nombre de la sociedad civil.

 También se probó un sombrero típico que le habían regalado, y que luego devolvió.