Los únicos ex presidentes estadounidenses vivos del Partido Demócrata, Jimmy Carter (1977-81) y Bill Clinton (1993-2001) también buscaron la reelección, al igual que hace ahora Barack Obama, aunque en condiciones muy diferentes y con resultados también distintos.
El presidente Obama está luchando duro para evitar unirse a ellos, al menos hasta enero de 2017, cuando terminaría su segundo mandado, si antes consigue derrotar a Mitt Romney en los comicios del 6 de noviembre.
La economía y especialmente el mercado laboral suelen ser factores decisivos para los presidentes que buscan la reelección, y en este caso, las cifras no le son favorables a Obama.
La tasa de desempleo sigue en el 8,3 por ciento, mientras el crecimiento económico en el segundo trimestre fue del 1,7 por ciento anualizado. Ningún presidente desde la Segunda Guerra Mundial ha sido reelegido con una cuota de desempleo por encima del 7,2 por ciento y la media del crecimiento del producto interno bruto (PIB) ha estado por encima del tres por ciento en ese periodo.
Pero pese a los datos económicos, Obama y Romney siguen empatados en la mayoría de encuestas de opinión, con la última de la CNN situando a ambos en el 48 por ciento. Romney fue nominado por su partido la semana pasada y enfrenta el reto de convencer a los votantes de que puede hacerlo mejor para poner en orden la economía que el actual presidente.
El ex presidente Clinton, de 66 años, fue el encargado de presentar oficialmente la nominación de Obama, de 51, durante un discurso de una hora en la Convención Nacional Demócrata en la noche del miércoles en Charlotte, en Carolina del Norte.
Los casi 6.000 delegados del partido aprobaron formalmente esa nominación, tras aplaudir el discurso y la aparición del presidente en la convención, a la que volverá hoy para pronunciar su discurso de aceptación antes de lanzarse a los dos últimos meses de campaña previos a las elecciones presidenciales.
Clinton dijo que los republicanos quieren volver a las mismas "viejas políticas que nos metieron en problemas". "A mí me gusta mucho más el argumento a favor de la reelección de Obama: Él heredó una economía profundamente dañada y le puso freno al descalabro, comenzó el largo camino de la recuperación y colocó los pilares para una economía más moderna, más equilibrada que generará millones de buenos nuevos empleos, vibrantes nuevos negocios y riqueza para los innovadores".
La tasa de desempleo en 1996, cuando Clinton ganó fácilmente la reelección, promediaba el 5,4 por ciento, con un índice de crecimiento del 3,7 por ciento aquel año. Clinton seguía siendo popular políticamente cuando tuvo que dejar la Casa Blanca en 2001 debido al límite constitucional de dos mandatos presidenciales.
En contraste, Carter afrontó la reelección con una tasa de desempleo que promedió un 7,1 por ciento en 1980 y con una contracción económica del 0,3 por ciento. Y entonces no lo consiguió: fue derrotado por Ronald Reagan.
Carter, un gobernador de Georgia con poco reconocimiento a nivel nacional, había sido elegido en 1976 tras la dimisión del presidente Richard Nixon por el escándalo Watergate. Obama, elegido al Senado en 2004, trajo consigo el mismo atractivo de un desconocido en Washington y el eslogan de "esperanza y cambio" al convertirse en primer presidente afroamericano de Estados Unidos.
Tanto Clinton como Obama gozaron siempre de un magnetismo personal que Carter nunca pudo proyectar.
Carter, de 87 años, en un mensaje de video a la Convención Demócrata proyectado el martes, saludó la reforma sanitaria de 2010, una política que los demócratas llevan mucho tiempo buscando. Tanto Carter como Clinton fracasaron en sus esfuerzos para aprobar en el Congreso la extensión de la cobertura sanitaria a la mayoría de estadounidenses no asegurados.
Apodada por ello "Obamacare", la reforma del sistema de seguros de salud fue "un sueño (..) vencido hace décadas cuando yo lo invoqué en esta convención hace 36 años", dijo Carter.
Y los republicanos aprovecharon la aparición del ex presidente para destacar que tanto Carter como Obama buscaron la reelección con mercados laborales tan malos como cuando entraron en la Casa Blanca con promesas de mejora.
"Desde un desempleo estancado a promesas rotas de déficits, los dos presidentes dejaron el país peor de lo que estaba antes de que llegaran al poder", dijo el portavoz de campaña de Romney, Ryan Williams.
Fuente: Frank Fuhring, Dpa.