El año pasado se registró el mayor número de incautaciones de grandes cantidades de marfil ilegal en más de dos décadas, según reporta una investigación encubierta del portal informativo británico BBC. De Kenia a Zambia, las autoridades africanas se enfrentan a una continua batalla con los cazadores furtivos (en la foto, elefantes sin colmillos rescatados por las autoridades).
Y es en la República Democrática del Congo, donde el gobierno es más débil, que la población de elefantes está siendo más afectada, con miles de elefantes muertos cada año.
Los conservacionistas advierten de fuertes caídas en la población y temen que menos de 20.000 de los elefantes de bosque de la región sobreviven en la cuenca del Congo.
En Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, el marfil cazado furtivamente está abiertamente a la venta en grandes mercados no regulados.
Aunque los comerciantes se resistían a ser filmados por un equipo de reporteros de la BBC, un periodista chino encubierto trabajando para el programa Panorama de la BBC atrajo rápidamente la atención de los vendedores al usar la palabra china para el marfil.
En uno de los mercados, al reportero le ofrecieron colmillos completos de marfil en bruto, incluyendo una pieza gigante de alrededor de 1,5 m de largo por US$10.000.
Tom Milliken, un activista en campañas contra el comercio ilegal de marfil, no se sorprendió por los resultados de Panorama. "Estos mercados son frecuentados por comunidades de expatriados y empresarios de China", dijo.
"Hemos estado en el mercado de Kinshasa, donde hemos estimado que en un solo día el marfil de más de 200 elefantes ha estado en las mesas para la venta", agregó.
El marfil cazado furtivamente en el Congo o en otros países a menudo se envía a través de Kenia. A pesar de los esfuerzos policiales, casi el 85% de marfil confiscado en todo el mundo que puede ser rastreado llegó o pasó a través de África oriental, en gran parte a través del aeropuerto internacional de Nairobi.