Mitt Romney acaricia un futuro prometedor. O no tanto, si miramos más allá del corto plazo. Por un lado, su discurso moderado no acaba de entusiasmar a las bases republicanas, aunque tampoco parece que otra alternativa más conservadora vaya a ser capaz de arrebatarle la candidatura a la Casa Blanca. Por otro, ha sido el único de su partido (presidentes excluidos) que conquistaIowa y New Hampshire en un mismo año de primarias, pero al mismo tiempo se le sigue resistiendo la barrera del 30% en la intención de voto a nivel nacional.
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