A pesar de que en 1997 el sociólogo Tomás Moulián desmontara el mito del Chile exitoso en su libro "Chile actual - anatomía de un mito", los sucesivos gobiernos de la Concertación continuaron repitiendo el latiguillo de los éxitos obtenidos, que también eran elogiados por los principales organismos financieros internacionales y los medios de comunicación más importantes de América Latina.
Sin embargo, Chile está muy lejos de los “tigres asiáticos” con los cuales intentaba compararse, o de ser considerado un país desarrollado e industrializado porque sus ingresos todavía dependen de los vaivenes del precio del cobre.
Según datos actualizados a junio de 2011 del ministerio de relaciones exteriores el cobre representa más del cincuenta por ciento de las exportaciones, seguido de la fruta fresca, alimentos procesados y el salmón. En otras palabras, Chile es un típico país exportador de materias primas.
El sistema educativo fue uno de los mitos del “modelo” que estalló a los pocos meses de asumir la presidencia Michelle Bachelet en 2006 cuando la revuelta de los estudiantes secundarios -conocidos como "pingüinos"- mostró que los colegios se caían a pedazos.