Mladic fue trasladado ayer al Tribunal Especial de Belgrado, donde estaba siendo interrogado por un juez y se esperaba que los médicos serbios diesen el visto bueno a su extradición. El magistrado tuvo que suspender ayer el turno de preguntas debido a la "mala salud" del detenido. "Apenas podía responder", dijo uno de los abogados a los periodistas.
Según la ley que rige la cooperación de las autoridades serbias con el TPIY, Mladic y sus abogados tendrán un plazo de tres días para apelar la orden de extradición. Cuando la decisión judicial sea definitiva, el antiguo jefe militar podrá ser trasladado a Holanda, si bien la última palabra la tendrá el Ministerio de Justicia serbio. Mladic habría sufrido un infarto cerebral durante los años que ha estado huido de la justicia y tiene inmovilizada una mano, según ha informado el diario serbio Blic. Según el ministro responsable de la búsqueda de criminales de guerra, Rasim Ljajic, se encontraba en una granja propiedad de un primo suyo en la localidad de Lazarevo, a 80 kilómetros al norte de Belgrado.
Su hijo, Darko Mladic, que le ha visitado esta mañana, ha asegurado que su estado de salud no es bueno y que por tanto no debía ser enviado a La Haya. La juez Maja Kovacevic ha sido la encargada de anunciar la decisión del tribunal de crímenes de guerra de Belgrado. Según ha dicho, Mladic ha sido examinado por una comisión médica, "que ha determinado que está preparado para los procedimientos siguientes". El abogado del ex general serbo-bosnio, Milos Saljic, ya anunciado que apelará el lunes la extradición y ha insistido en que Mladic, que tiene 69 años, no puede ser entregado al TPIY por sus problemas de salud. "Debe recibir el tratamiento adecuado antes de su extradición", ha defendido el letrado, explicando que el exgeneral "no se encuentra muy bien, tien su lado derecho yun brazoparcialmente paralizado".
Las autoridades serbias han informado de que Mladic "tiene la tensión alta, problemas coronarios y una piedra en el riñón". Su hijo asegura que sufrió dos infartos cerebrales en los últimos años,pero queha reconocido a su familia y sabía que estaba detenido. En este sentido, el ministro serbio encargado de la búsqueda de los criminales de guerra, Rasim Ljajic, ha señalado que Mladic no ofreció ninguna resistencia durante su arresto. "Mladic tenía dos pistolas cargadas que no usó", ha subrayado. "Mladic iba vestido con varias capas de ropa, apenas estaba reconocible, no llamaba la atención. Parecía pálido como si no hubiera salido al aire libre durante mucho tiempo", ha declarado Ljajica la televisión serbia.
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