Desde la habitación de un hotel en las afueras de El Cairo, Eduard Sanjuan dice sentirse más que agotado. Allí lo depositó un camión del ejército egipcio luego de mantenerlo secuestrado por más de cinco horas junto a cinco compañeros de trabajo.
Los seis son periodistas de la cadena de televisión catalana. Llegaron al país ayer a la mañana para registrar las revueltas que desde hace diez días braman por la renuncia del presidente Hosni Mubarak. En eso estaban cuando el ejército se los llevó en dos autos.
No fueron los únicos cronistas que la pasaron mal. Unos treinta colegas estuvieron un día entero encerrados en el Hilton Ramses, a escasos metros de la plaza central de El Cairo que partidarios del gobierno mantuvieron cercada bajo amenazas. “Ha sido la caza de periodistas. No nos quieren aquí”, confesó.
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