Mahmoud Jibril, primer ministro designado por el Consejo Nacional de Transición, le dijo en una entrevista a la revista Time que si la guerra no terminaba, el país se encaminaba al caos.
Dos meses después de la salida del poder de Gadafi, el 20 de agosto, el país no encuentra el orden. De allí que este economista educado en los EEUU había anunciado su intención de dar un paso al costado.
"Gobernar el país es muy difícil, las peleas políticas no tienen límites", afirmó Jibril. "Necesitamos armas, financiamiento, organización e ideología y no tenemos nada de eso", agregó.
Esta declaración refleja el limbo en el que vive Libia. De la sensación de victoria se pasó a un clima de guerra permanente y economía paralizada. El aeropuerto de Tripoli sigue cerrado.
La lucha militar, desorganizada y despareja, es otro problema. Las distintas brigadas pelean entre sí y quien gana en un territorio, se queda en él como si fuera un país.
La tensión persiste entre los ex militares del régimen de Gadafi, los expatriados que volvieron al país y los sufridos ciudadanos de a pie. El asesinato del comandante de los rebeldes, Abdel Fattah Younis, sigue impune.
El descongelamiento del dinero de los Gadafi en las cuentas en el exterior no ha sido fácil. Los fondos no llegan y las potencias extranjeras no se saben a quién entregarlo.
El gran desafío es armar un Gobierno, saber quién manda, unificar criterios, para luego convocar a elecciones de constituyentes para redactar una Constitución y luego elegir el primer presidente democrático. Algo que seguramente llevará mucho tiempo.
Fuente: Infobae
¿Cómo sigue Libia sin Gadafi?
El primer ministro de los rebeldes había anunciado que renunciaba hoy por las luchas intestinas. La muerte del ex líder le quita al grupo el enemigo común y lo deja en una suerte de limbo político. ¿Cómo sigue Libia?